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Sin importar cuando esfuerzo y cuanto cariño le hayamos puesto a un proyecto existe una posibilidad de que al final el resultado no sea el esperado.

Se vale enojarse; se vale llorar pero no se vale frustrarse y darse por vencido y esa actitud se enseña desde niños.

La ira, la desesperación, el enojo, el silencio son algunas de las manifestaciones más frecuentes de la frustración, que afecta a muchas personas adultas; pero inicia desde niños

De cómo aprendamos a manejar la frustración; dependerá la manera en que logremos superar los contratiempos que tengamos en la vida. Pero… ¿Cómo podemos hacerlo?

La frustración en los jóvenes es un tema muy común en esta etapa, pues muchos de ellos se imaginan que todo es más fácil de lo que parece, por eso les cuesta aceptar un "no" de respuesta.

Mucho de esto depende de la formación y orientación que reciban para sus padres para tomar decisiones. 

Este Buen Día, hablamos sobre este tema en compañía de Floribeth  Amador, orientadora de la Usted puede contactarla al  2511 1969, o escribir a: covo@ucr.ac.cr.