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No recuerda la fecha, pero ese momento quedó grabado en su memoria para siempre. Ese fue el día que doña Victoria Casasola visitó al médico y el mismo día que comenzó su lucha contra el cáncer.

A esta vecina de Cartago le diagnosticaron hace cinco años un linfoma no-Hodgkin, un agresivo tipo de cáncer que aparece en los linfocitos o glóbulos blancos de la sangre y que afecta el sistema linfático.

Con la enfermedad, comenzó también una pelea por la vida, que combinó ciencia y fe.

Como parte de su tratamiento contra el cáncer, doña Victoria recibió Rituximab, un medicamento comercializado por Roche bajo el nombre de Mabthera.

Ella asegura que el fármaco y su deseo de vivir, hicieron que, años más tarde, esta historia tuviera un final feliz.

¿Cómo se curó doña Victoria?

Los médicos le dan crédito a su buena actitud ante la enfermedad, pero también alaban los efectos del fármaco.

El Mabthera pertenece a la familia de los llamados medicamentos biotecnológicos, aquellos que no son producto de una síntesis química, como los convencionales, sino que surgen a partir de células vivas, modificadas mediante ingeniería genética.

Los biotecnológicos se han convertido en las estrellas de la industria farmacéutica. Una de las mayores ventajas de su uso en el tratamiento del cáncer, es que atacan la célula tumoral, pero no destruyen ni el tejido, ni los órganos que lo rodean.

Estos medicamentos también permiten mejorar el tratamiento de los pacientes, tomando en cuenta sus características particulares y requerimientos.

La de doña victoria, es una de las muchas caras felices, producto del uso de medicamentos biotecnológicos. Ella, quien antes tenía pocas esperanzas de vida, hoy está sana.