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Industria cárnica tica llama a "consumir sin temor" el producto local tras alerta de OMS

Expertos de OMS aseguran que cada porción de 50 gramos de carne transformada consumida cotidianamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.

Daniel Quesada Hace 10/26/2015 11:55:00 AM

Varios representantes de la industria alimentaria y cárnica de Costa Rica hicieron un llamado a evitar la alarma, ante un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que señala posibles efectos cancerígenos ante el consumo excesivo de carne roja y procesada.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS colocó al consumo de carnes transformadas como embutidos o fiambres en el Grupo 1 de riesgo de contraer cáncer, principalmente colorrectal.

Por su parte, el consumo excesivo de carnes rojas en general -incluyendo vacuna, porcina y ovina- fue integrado al Grupo 2, como "probablemente cancerígenas".

Leonardo Luconi, presidente de la Corporación Ganadera (Corfoga), pidió, en primer lugar, partir del hecho de que la industria cárnica nacional tiene características distintas a la estadounidense, por ejemplo.

“En lo que corresponde a carne roja, la industria estadounidense es muy diferente a la de nosotros. La nuestra es una carne muy magra, incluso con menos grasa y colesterol que el pollo”, apuntó.

“Le diría al costarricense que consuma la carne sin ningún temor”, agregó el presidente del gremio ganadero.

Embutidos en la mira

Los expertos de IARC aseguran que cada porción de 50 gramos de carne transformada consumida cotidianamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. Y cada porción diaria de 100 gramos de carne roja aumentaría el riesgo en un 17%.

Por eso la atención se centra en los productos procesados. Javier Blandino, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de Embutidores y Procesadores de Carne (CEPCA), asegura que la industria formal nacional cumple con los estándares mundiales.

Randino se refiere al Codex Alimentarius, un compilado de normas internacionales regulado por la OMS y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que establece los límites de adiciones químicas permitidas en el procesamiento de la carne.

“Bajo esos estándares y la vigilancia del Senasa y del Ministerio de Salud, el consumidor debe estar tranquilo, porque la producción nacional se ajusta”, defiende el director de Cepca.

Eso sí, Blandino asegura que se debe conocer a profundidad el estudio de IARC y los detalles de su muestreo, pues “aunque algo se llame jamón, puede no ser el mismo tipo de producto que se fabrica en Costa Rica o en otros países”.

Pese a la investigación dada a conocer este lunes, el representante de los embutidores insiste en que la industria nacional “produce embutidos de calidad”. No obstante, el estudio no cuestiona la calidad del producto, sino los riesgos que su consumo excesivo puede conllevar.

Evitar riesgos

Los representantes de Corfoga y de Cepca coinciden en que, si se quiere aumentar el cuidado en la alimentación, lo mejor es vigilar la procedencia de los productos que se consumen y utilizar solo aquellos que procedan de una fuente reconocida y vigilada.

Luconi y Randino afirman que estas garantías solo las ofrece la industria formal. “Los agremiados a la cámara trabajamos bajo supervisión del Senasa y tenemos nuestros propios regentes y tecnólogos de alimentos que trabajan para garantizar las buenas prácticas”, apuntó el segundo.

Mario Montero, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia), replicó esa recomendación y recordó que “el ambiente de las carnes siempre ha estado bajo animadversiones y mitos sobre el impacto de su consumo”.

“Por tratarse de productos cárnicos, lo que recomendamos es que la decisión de consuno se decante por empresas y marcas reconocidas, en lugares que garanticen sus estándares sanitarios”.

Un producto que se venda en un empaque sellado, con marca, etiqueta y con una presentación limpia sumará puntos para confiar en su procedencia, aunque el estudio de IARC deja al aire una sugerencia: los consumidores tienen herramientas para analizar un cambio en su dieta.

"El consumo de carne roja todavía no ha sido establecido como causa de cáncer”, afirman. Pero si la causalidad de las asociaciones mencionadas se demostrara, la carne roja podría ser responsable de 50.000 muertes anuales a causa de cáncer en el mundo.