Por Deutsche Welle |6 de mayo de 2024, 18:23 PM

La energía hidroeléctrica, usada desde hace más de 100 años, se ha convertido en una fuente vital de energía fiable, barata y limpia que hoy genera más electricidad que todas las demás energías renovables juntas.

Sin embargo, su vulnerabilidad frente al cambio climático ha quedado en evidencia recientemente en Ecuador y Colombia. Una sequía provocada por el fenómeno de El Niño ha reducido el nivel de agua de los embalses, lo que ha llevado a Ecuador a declarar el estado de emergencia y decretar cortes de energía. En la vecina Colombia, se ha racionado el agua en la capital y el país ha interrumpido las exportaciones de electricidad a Ecuador.

El cambio climático: una preocupación creciente para el sector

La energía hidroeléctrica funciona aprovechando el movimiento del agua que fluye a través de una turbina, que genera electricidad al girar. Pero "si no hay agua, no se puede utilizar, lo que altera la producción de energía y pone a prueba los sistemas energéticos", afirma Matthew McCartney, experto en infraestructuras hídricas sostenibles del Instituto Internacional de Gestión del Agua (IWMI, por sus siglas en inglés), con sede en Sri Lanka.

Las sequías son cada vez más frecuentes y graves por el cambio climático. Por lo tanto, son una "preocupación creciente" para el sector, añade.

Luz Adriana Cuartas, hidróloga del Centro Brasileño de Vigilancia y Alerta Temprana de Desastres Naturales, explica que las centrales hidroeléctricas se construyen para responder a los cambios meteorológicos, ya que almacenan agua en la estación lluviosa, para luego utilizarla cuando esta se seca.

Pero en Colombia y Ecuador se han registrado temperaturas elevadas y escasas precipitaciones el año pasado. "Por eso, la regulación [de la energía hidroeléctrica] es cada vez más difícil", plantea Cuartas. El problema se ha agravado por el aumento de la demanda de energía y agua, a medida que la gente enciende los aparatos de aire acondicionado y abre los grifos, añade.

Caída histórica de la energía en 2023

Ecuador y Colombia no son casos aislados. Aunque la energía hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente renovable de electricidad del mundo y había aumentado un 70% en las dos últimas décadas, en 2023 su producción mundial experimentó una caída histórica, según Ember, un grupo de expertos en energía con sede en el Reino Unido.

De acuerdo con sus conclusiones, la sequía provocó un descenso del 8,5% de la hidroelectricidad en todo el mundo durante este periodo. Esto lo vivió también China, el principal productor de esta energía a nivel mundial. En 2022 y 2023, cuando los ríos y embalses chinos se secaron, hubo escasez de energía y el país tuvo que racionar la electricidad.

Según un estudio de 2022, algo más de una cuarta parte de todas las presas hidroeléctricas se encuentran en regiones en las que se prevé un riesgo medio o extremo de escasez de agua en 2050.

La dependencia aumenta la vulnerabilidad

Los países con una gran dependencia de la energía hidroeléctrica son especialmente vulnerables a los efectos del clima, afirma Giacomo Falchetta, investigador del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados.

La energía hidroeléctrica representa más del 80% de la generación de electricidad de países africanos como la R. D. del Congo, Etiopía, Malawi, Mozambique, Uganda y Zambia, que también sufren sequías graves.

Falchetta piensa que la solución para estos países es diversificar sus fuentes de energía, incorporando otras tecnologías, como la eólica y la solar. El experto destaca a Ghana y Kenia, dos países que están dejando su elevada dependencia de la energía hidroeléctrica y buscan una "cartera de tecnologías más sólidas".

Según McCartney, del IWMI, la innovación de colocar paneles solares flotantes sobre el agua de las centrales hidroeléctricas, como lo hacen China y Brasil, tienen un gran potencial: "En algunos casos, basta con cubrir entre el 15 y el 20% del embalse para generar tanta electricidad como con la hidroeléctrica", asegura.

El camino hacia cero emisiones netas

A pesar de los riesgos climáticos asociados, muchos siguen considerando que la hidroelectricidad es fundamental para la descarbonización de la economía: "Yo diría que la hidroeléctrica es una tecnología que seguirá expandiéndose, porque permite suministrar energía barata a gran escala", subraya Falchetta.

Aunque la Agencia Internacional de la Energía predice que la energía hidroeléctrica acabará siendo superada por la eólica y la solar, afirma que seguirá siendo la mayor fuente mundial de generación de electricidad renovable en la década de 2030.

Sin embargo, la agencia prevé que una ralentización significativa del crecimiento del sector en esta década podría poner en peligro las ambiciones de cero emisiones netas.

(ju/ers)