Por Eric Corrales |25 de julio de 2024, 7:50 AM

¿Por qué una parte de Guanacaste es reconocida mundialmente por tener habitantes de avanzada edad sin padecimientos graves?

María Soledad Hernández, historiadora e investigadora de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), ha estudiado por varios años la cultura, tradición y modo de vida del pueblo guanacasteco y, asegura, su principal secreto proviene de su dieta y su estilo de vida tan “activamente saludable”.

“El estilo de vida a lo largo de varios siglos, principalmente la vida en las haciendas hizo que la dieta, el hecho de tener una vida muy activa, con mucho ejercicio, moviéndose de un lugar a otro, propiciara un estilo de vida muy saludable para las personas de Guanacaste que adoptaron ese estilo de vida.

“Que si bien ya no son la mayoría, todavía queda un remanente ahí que resguardan ese estilo de vida y que permite entender por qué las zonas azules, sobre todo Nicoya, conserva uno de los grupos más longevos y saludables del mundo, incluso ahora se habla de que el desayuno guanacasteco es de los más saludables del mundo, el desayuno tradicional de la tortilla de maíz con ceniza, los frijolitos con picante, ese tipo de desayuno es sumamente beneficioso para la salud”, explicó.

De acuerdo con datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), en Guanacaste tienen domicilio electoral 87 personas con 100 o más años.

Esto hizo que en Guanacaste se descubriera una de las cinco “Zonas Azules” que hay en el planeta. Se trata de regiones del mundo donde se concentra una población que alcanza una longevidad excepcional en condiciones de salud relativamente buenas.

En Costa Rica, esta Zona Azul comprende los cinco cantones de la península de Nicoya: Carrillo, Santa Cruz, Nicoya, Hojancha y Nandayure.

¿Riesgo de desaparecer?

Según la historiadora, cada vez quedan pocos, esa forma de vida de la que tanto se habla ha tendido a ir desapareciendo, por ejemplo, ya no quedan tantas haciendas como tal, ya no es un estilo de vida tan estricto.

“Guanacaste a partir del siglo XX tiene una oleada turística muy importante que transforma la realidad social productiva de la región. Hay riesgos y vulnerabilidades en lo que es la preservación de ese estilo de vida que, a su vez, tiene lazos que lo unen con elementos patrimoniales y culturales, la gastronomía guanacasteca de raíz chorotega es un patrimonio. El mismo sabanero, tope de toros de Liberia, es muy a ese remanente de personas que siguen conservando el estilo de vida saludable de las zonas azules.

“Yo pienso que el estilo de vida y la comida de las zonas azules, ahora, en cambio, si bien uno encuentra gente que se conserva muy bien, también hay gente obesa, ahora hay un cambio a través de tiendas, comercios, negocios de comida rápida, hace 40 años jamás, eso no se veía, entonces eso ha hecho que el patrón de consumo y la dieta cambien. Lamentablemente, eran dietas y estilos de vida mucho más saludables que ahora, la gente se movía, caminaba”, afirmó.

El legado

Aunque el guanacasteco joven y actual dista mucho del tradicional, Hernández dijo que la responsabilidad de conservar el legado está en su gente, seguir esa herencia de mantener la cultura y sus tradiciones.

“Ya no queda tanta gente, yo quisiera pensar que hay alguna preocupación de parte de las comunidades guanacastecas por preservar esa herencia y esa gastronomía, no es que no se está haciendo nada, yo quisiera no pensar que eso va a desaparecer del todo, hay riesgos sí, hay vulnerabilidades y por eso es que el Bicentenario es un buen momento para cuestionarnos qué se está haciendo en pro de la preservación y salvaguardia de esos estilos de vida y esa sostenibilidad ambiental, porque también ese es otro tema y cómo se puede preservar eso para el futuro y las nuevas generaciones”, agregó.

Si bien en ese Guanacaste de antaño había lazos sociales, espacios de encuentro muy valiosos entre las personas, tanto dentro de las haciendas como en los espacios públicos, algunas tradiciones todavía se conservan y eso es lo que la experta reconoce que el guanacasteco mantiene con vida.

Tal es el caso del Santo Cristo de Esquipulas en Santa Cruz y la Cofradía de la Virgen de Guadalupe, elemento positivo dentro de la cultura, que la profesional considera, han permitido a estas personas llegar a su vida de adulto mayor sintiéndose personas queridas y que tienen apoyo a su alrededor, que son escuchados y que comparten sus historias.

Para ese resguardo que muestra lo que diferencia a los guanacastecos está “la guardianía de la palabra”, la fuerza del poder oral que Hernández dice es lo que motivará a futuro a preservar la fortaleza y tradiciones del guanacasteco de antaño.

“Porque al final es eso, muchas de las tradiciones que se han transferido se han hecho de manera oral, son historias que los bisabuelos y abuelos le transfirieron a sus hijos y nietos.

“Se conoce como la guardianía de la palabra, un término muy lindo que habla de la riqueza de la transferencia de conocimientos y saberes a través de nuestros ancestros, de nuestras familias de forma extendida y Guanacaste es un muy buen ejemplo de eso, esa riqueza oral, ahora ya no tenemos tiempo para hablar, hoy todo el mundo está con el celular, se sientan a la mesa y ya ni se hablan, todo eso ha permitido la salvaguardia de muchas manifestaciones culturales de la región”, finalizó la historiadora.

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