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María del Rocío Aguilar presentó este miércoles su renuncia oficial al Ministerio de Hacienda.

En conferencia de prensa, la ministra saliente aseguró que se va por la solicitud de la Contraloría de suspenderla de su cargo por 30 días debido a su participación en el llamado "hueco fiscal".

"No voy a poner al Presidente en una situación donde tuviera que elegir si suspenderme y salir o luego mantenerme, por eso me anticipo y presento mi renuncia irrevocable", afirmó ante los medios de prensa. 

"No podía dejar al Presidente en esa disyuntiva. Mi decisión no tiene nada que ver con las situaciones de los últimos días", aseguró.

La ahora exministra aseguró que no comparte la decisión de la Contraloría, pues esta no alertó tampoco sobre ese faltante de recursos que fue heredado de la administración anterior a la actual.

"Lo único que lamento es que le día solo tuviera 24 horas, porque había muchas cosas qué hacer (...) La única cosa que me motivó a mí y al presidente es un mejor futuro para todos los costarricenses", añadió.

El caso hace referencia a la decisión del gobierno de Luis Guillermo Solís de no incluir 900.000 millones para el pago de deuda en su último presupuesto, según ellos para no sobreestimar montos que serían cubiertos con canje, algo que finalmente no ocurrió.

La tesis de la oposición es que esto se hizo para poder maquillar los números de la administración saliente y ofrecer un panorama de las finanzas públicas más saludable del real, máxime en una coyuntura electoral.

Así, el gobierno de Carlos Alvarado heredó ese faltante que supuso la primera amenaza para la nueva cartera de Hacienda. La ministra reconoció que pagó las deudas más inmediatas sin autorización, una decisión que finalmente le valió esta posterior sanción.

Difícil

Aguilar llegó al cargo bajo la actual administración y tuvo como primer gran reto el impulso y aprobación de la reforma fiscal, que finalmente se convirtió en ley en diciembre anterior.

Sin embargo, de la mano con esta aprobación inició una cruzada para implementar recortes al gasto en los principales poderes e instituciones del país, lo que le valió fuertes críticas en prácticamente todos los frentes, el más reciente el universitario.

Aguilar fue señalada en los últimos días como la responsable de querer imponer una restricción al Fondo Especial de Educación Superior (FEES) que no fue negociado con las universidades.  Esa decisión fue ampliamente señalada por el Consejo Nacional de Rectores, que encontró ayer un aliado en el Gobierno en un acuerdo que, entre otros, desestimó la tesis de Hacienda y Aguilar y reforzó la autonomía universitaria.

La salida de la Aguilar se une a la del viceministro de Ingresos Nogui Acosta, quien hace menos de un mes dejó su cargo ante los fuertes cuestionamientos por las deudas con la Caja y el Fisco que mantenía una sociedad familiar de la que era parte.

Es, además, la novena salida de un ministro en la actual administración, luego de las renuncias de Juan Carlos Mendoza (Comunicación), María Fullmen (Desarrollo Humano  e Inclusión Social), Giselle Amador (Salud), Epsy Campbell (Relaciones Exteriores), Édgar Mora (Educación), Edna Camacho (Coordinación Económica), Rodolfo Piza (Presidencia) y Steven Núñez (Trabajo).