Lo que antes era una broma escolar hoy puede convertirse en delito, advierte OIJ
Con más de 750 denuncias en 2024, el bullying se investiga penalmente. Dependiendo del caso, los responsables pueden enfrentar cárcel, multas o sanciones judiciales.
Lo que antes se veía como simples bromas escolares ahora puede derivar en un proceso penal. El bullying, en cualquiera de sus formas, está bajo la lupa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que advierte sobre las graves consecuencias legales que enfrentan los agresores a partir de los 12 años.
Gerardo Gutiérrez, jefe de investigación de la Sección Penal Juvenil del OIJ de San José, explicó que el acoso escolar no solo queda dentro de los centros educativos, sino que se traslada a las calles y redes sociales.
"Las personas que sufren bullying pueden ser víctimas de agresión física, verbal y psicológica. Aunque la palabra 'bullying' no está tipificada en el Código Penal, esto no significa que no se investigue.
"Las amenazas personales, riñas, lesiones y daños a pertenencias figuran entre las denuncias más frecuentes en el OIJ. Algo tan sencillo como hacer un meme ofensivo de un compañero, lanzar objetos o dibujar burlas en pupitres puede ser sujeto a un proceso penal. Incluso, agresiones con lápices, tijeras o hasta una sombrilla pueden ser consideradas como ataques con arma", dijo Gutiérrez.
Las estadísticas reflejan una preocupante realidad: en 2024, el OIJ recibió más de 750 denuncias relacionadas con violencia en centros educativos. Solo en mayo se registraron 129 casos, y en los meses en los que hay clases las denuncias aumentan hasta en un 50%.
"La ley es clara: cualquier menor de 12 años en adelante es responsable penalmente. Los de 12 a 15 años pueden enfrentar penas de hasta 10 años de prisión, mientras que los de 15 a 17 años podrían recibir hasta 15 años dependiendo del delito. En casos de contravenciones, las sanciones incluyen procesos penales, días multa y salidas alternas, pero nunca quedan impunes", explicó Gutiérrez.
El OIJ hace un llamado urgente a padres, docentes y estudiantes para frenar estas prácticas antes de que una "broma" se convierta en un delito que marque la vida de los involucrados para siempre.
"Situaciones como que a un estudiante le quitan la gorra a otro, y él la va a reclamar, pero como el ofensor no lo quiere devolver, levanta la pierna y el ofendido cae descompuesto e inconsciente, esto cuando ingresa se investiga y se da el proceso por agresión grave o gravísima.
"Además, otra persona que no quiso participar en un grupo selecto y lo amenazan entre varios durante un tiempo y tanto fue el acoso que el ofendido se defendió con arma blanca. Llega un punto donde la persona ofendida puede reaccionar de mala manera y terminar en una tragedia, por eso muchas cosas que se pueden ver normal se pueden agravar", agregó Gutiérrez.
El investigador también señaló que si alguien le pega a otra persona con la mano y anda un anillo, ese anillo también es considerado un arma que puede terminar en una sanción penal.
"Bromas como cortar las tiras del bulto es un delito de daños, una simple broma se convierte en delito, si escondo el bulto y no aparece, ese se convierte en hurto. Toda acción que es catalogada como bullying tiene que someterse a un proceso penal", manifestó.