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Con una sola de las llamadas copas menstruales puede decirle adiós a las toallas o tampones por al menos una década.

Están hechas de silicón, por lo que no lastiman y más bien evitan la entrada de bacterias.

La copa menstrual se introduce en la vagina y al contrario de las toallas no absorbe el flujo, sino que lo retiene.

Con una copa menstrual se evita consumir hasta 200 toallas por año. Así que además de estar más cómoda y ayudar al ambiente, también economiza dinero.

Según los expertos, una toalla no debe usarse por más de tres horas, mientras que las copas se pueden usar hasta 12 horas seguidas.

Estos productos cuestan 20.000 colones y se pueden conseguir en diferentes tallas.

Los expertos recomiendan poner la copa menstrual a hervir antes de usarla y lavarla con jabón una vez al día.