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Megyn Kelly fue la presentadora de la cadena televisa Fox que se enfrentó al Donald Trump en el debate republicano el pasado jueves.

De sangre italiana por parte de su madre, esta mujer de 44 años es reconocida una líder de opinión inteligente y bastante lista, al menos lo suficiente como para ponerle un freno al magnate de 69 años de edad.

Madre de tres hijos y casada por segunda vez, esta neoyorkina ha sido catalogada por la revista TIME como una de las 100 personas más influyentes en el mundo, según datos del año pasado.

Periodista y abogada de profesión, esta presentadora –quien trabaja para la cadena conservadora desde hace 11 años– logró incomodar al multimillonario y se terminó convirtiendo en su dolor de cabeza.

Kelly fue la única moderadora femenina del panel de tres periodistas en el primer debate republicano, que a la postre se convertiría en el programa más visto de la historia de Fox News.

Trump sobresalía entre los 10 candidatos mejor posicionados de la campaña, y tras un largo intercambio de palabras la mujer lo presionó por sus antecedentes sobre llamar “A las mujeres que no le caen bien ‘cerdas, gordas, perras, marranas y otros animales desagradables’”.

Comentario que no agradó para nada al actual dueño de la franquicia de Miss Universo, quien le espetó en forma de amenaza: "Lo que digo es lo que digo y honestamente Megyn, si no te gusta lo siento, yo he sido muy bueno contigo aunque podría no serlo, de acuerdo con la forma en la que me has tratado, pero yo no hago eso".

Al día siguiente, el multimillonario aseguró que, según él, la presentadora le trató de forma "injusta" durante el debate. Y afirmó a CNN que "no tenía mucho respeto por ella". "Se podía ver sangre saliendo de sus ojos, sangre saliendo de su... de donde sea", en una innecesaria referencia a su período menstrual.

Esto generó un sinnúmero de comentarios negativos, pero Trump intentó convencer en Twitter que se refería a "sangre saliendo de su donde sea (nariz)". Sin embargo, la polémica ya estaba encendida.

Tras estas declaraciones, simpatizantes republicanos que le habían invitado a hablar este sábado en un evento en Atlanta (sureste), le retiraron la invitación, según publicó la agencia AFP.

"Aunque aprecio personalmente a Donald Trump, su comentario sobre Megyn Kelly en la CNN va demasiado lejos", escribió el conservador Erick Erickson, redactor jefe de RedState, la página web cercana a los republicanos que organizaba el evento.

A pesar del revés que sufre su campaña el estadounidense no quiso retractarse de sus comentarios y se negó a ofrecer una disculpa alegando que él no se había equivocado.

"Me disculpo cuando me equivoco, pero no me he equivocado", reafirmó el magnate el domingo en su raid mediático y apuntó que sólo "un pervertido" interpretaría sus declaraciones como un concepto ginecológico.

"Tengo una muy buena relación con las mujeres de negocios. Son ejecutivas impresionantes. Son fenomenales", agregó, intentando desligarse de su diseminada imagen de misógino.

"Más bien es ella la que debería disculparse conmigo", reiteró el multimillonario a la cadena MSNBC.

Por su parte Kelly volvió a la pantalla de Fox el pasado lunes tras un fin de semana ajetreado, y lanzó la esperada reacción contra Trump. "El señor dio entrevistas durante el fin de semana atacándome personalmente. He decido no responder", dijo, con una sonrisa, al comienzo de su exitoso programa The Kelly File.

"El señor Trump no se va a disculpar y yo, definitivamente, no me voy disculpar por hacer buen periodismo", mencionó la presentadora.

"Así que voy a seguir haciendo mi trabajo de una manera equitativa y justa. Y el señor Trump, espero, seguirá con lo que ha sido una campaña exitosa hasta el momento", concluyó.

Por más increíble que parezca, todos estos escándalos en los que se ha visto envuelto Trump parecen no afectarle en su campaña, ya que según una encuesta de Ipsos él sigue primero entre los candidatos republicanos aún después del debate del jueves, con un 24% de intención de voto.

Muy por detrás quedó el segundo, el exgobernador de Florida Jeb Bush, quien se sigue desinflando: pasó de un apoyo del 17% al 12% en los últimos días.