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El Barcelona y el Sevilla se encuentran de nuevo en una Supercopa de Europa, este martes en Tiflis, nueve años después de Mónaco-2006, cuando los andaluces pasaron por encima de los catalanes (3-0) en el partido que fue el principio del fin del equipo azulgrana liderado por Ronaldinho.

Como en la presente edición, en 2006 el Barcelona llegaba al Principado con su título de ganador de la Liga de Campeones, mientras que el Sevilla lo hacía tras haber conquistado la primera de las cuatro ediciones de la Europa League (entonces UEFA) que luce en su palmarés.

Aterrizado en 2003, el brasileño Ronaldinho había cambiado la cara a un Barcelona decadente. Alcanzó la cúspide tres años después, al conducirlo a su segunda Copa de Europa, después de la primera que ganó el 'Dream Team' en 1992 (ahora los azulgranas suman 5).

Tras un curso 2005-2006 en el que el Barcelona logró el doblete (Liga y Copa de Europa) y Ronaldinho fue nombrado mejor jugador de la Liga de Campeones, el grupo dirigido por el holandés Frank Rijkaard se comenzó a desplomar en la Supercopa continental.

El Sevilla le pasó por encima, con goles del brasileño Renato, el maliense Frederic Kanoute y el italiano Enzo Maresca.

Tres meses después, en la final del Mundial de Clubes, el Barcelona de Ronaldinho certificaría su defunción al caer con el Internacional brasileño por 1-0.

Por el contrario, el equipo andaluz iniciaría la mejor etapa de su historia. Aquel curso 2006-2007 comenzaría con la conquista de la Supercopa de Europa y finalizaría con una segunda Copa de la UEFA.

Con este excepcional rendimiento, el club recibió el trofeo de mejor equipo del mundo, otorgado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS).

En aquel histórico equipo que barrió al Barcelona de Ronaldinho brillaban Kanouté, Renato, Luis Fabiano, Jesús Navas o el fallecido Antonio Puerta, pero por encima de todos estaba un Dani Alves soberbio, elegido mejor jugador de aquella final. 

Precisamente Alves, que fichó por el Barcelona en 2008, y el también brasileño Adriano, que lo hizo en 2010, serán los dos únicos titulares en aquella final que estarán el martes en Tiflis, aunque lo harán en el bando contrario.

En el Sevilla no sobrevive ningún jugador de aquella plantilla, mientras que en la del Barcelona sólo queda su capitán Andrés Iniesta, que entró en la segunda parte del partido jugado en el estadio Louis II de Mónaco. Previsiblemente será titular en el 11 de Luis Enrique en Tiflis.