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Luego de intensas emanaciones de ceniza en noviembre y marzo anterior, el volcán Turrialba acumula meses en relativa calma.

Eso queda de manifiesto en un descenso de la temperatura del coloso. Algo que hace pensar a los expertos que el volcán vive un período de tranquilidad.

Incluso, en el cráter principal se registra la presencia de un lago producto de la lluvia de la época y que ayuda a generar las columnas gas que en ocasiones se ven a la distancia.

Un coloso que también mantiene la atención de los expertos es el Irazú, por los cambios evidentes que registra.

Este macizo presenta fracturas y deslizamientos, al igual que otros cambios menos evidentes, como la composición química de sus fumarolas.

Por su parte, el Rincón de la Vieja continúa con una actividad constante a nivel sísmico.

Además, su lago principal registra un incremento de temperatura, lo cual es de análisis para los expertos.

La situación actual, tanto en el Turrialba como el Rincón de la Vieja, obliga a mantener el cierre de sus cráteres principales para visitantes.