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¡Pura vida y hala Madrid! Gritó un efusivo Keylor Navas que aseveró con una envidiable tranquilidad que este “era el día más importante” de su vida.

Este miércoles se cumple un año de aquel momento, donde el portero costarricense fue presentado con todo el glamour de cualquier presentación a la altura de fichajes como Zidane o Beckham.

Uno de los mejores guardametas de Brasil 2014, llegó como competencia natural de Iker Casillas y se confirmaba la rivalidad en la portería que dejó como herencia José Mourinho.

"Eres uno de los mejores porteros del mundo y te encontrarás ante el mayor desafío de tu vida profesional", afirmó el presidente Florentino Pérez aquel día.

Y en verdad que fue un gran desafío pues fueron 365 días de aguante, de espera, de quedar al margen de Casillas, de exprimir cada minuto en el campo y hacerle entender a una exigente afición que se tiene el talento para ser titular.

En su primera temporada con el Real Madrid fue desplazado de la Liga Española donde solo jugó seis compromisos y en su último partido ante Espanyol tuvo una jugada para el olvido.

En la Liga de Campeones apenas tuvo participación en la primera fase con dos partidos ante el Ludogorets y Basilea.

Para su técnico Carlo Ancelotti, su torneo era la Copa del Rey, pero el Madrid quedó eliminado del certamen a manos del Atlético de Madrid, donde Keylor sufrió los errores defensivos y recibió cuatro goles en los dos compromisos.

Hoy, un año después Navas porta el 1 que por 17 años utilizó una leyenda madridista, incluso pasó a usar su campo en el camerino merengue y es, actualmente, el portero titular del Real Madrid.

Un sueño que parece efímero para la prensa española que lucha por tener a cualquier portero, menos un extranjero bajo el arco merengue.

Para algunos el futuro del tico dependerá de la llegada de David De Gea, un portero español, favorito del público y con un halo de estrella más firme que el de Keylor, lo que lo desplazaría de la titular.

Firme o no, lo cierto es que hoy Navas saltará al Allianz Arena a celebrar su primer aniversario vestido de merengue, con una titularidad como premio y con un futuro que depende más de lo que quiera el club, que de su capacidad como portero.