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Sus profesores siempre incentivaron los proyectos para ayudar a la población con capacidades diferentes. Es un área llena de problemas por solucionar y precisamente eso quiso hacer Cristopher.

Después de un primer acercamiento con un proyecto para ayudar a que no videntes y sordos se comunicaran, comenzó a investigar sobre la sordo ceguera, y esa gran necesidad de buscar una forma de comunicación con el mundo. Para esto se acercó al Centro Nacional de Rehabilitación (CENARE) y la fundación Hellen Keller.

Así conoció a Marlon, un joven de 24 años, y su familia. Cristopher comenzó a trabajar con ellos para idear una forma en que este joven pudiera comunicarse.

Es un joven de retos grandes, y aunque con Marlon tenía que comenzar de cero, enseñándole el abecedario, emprendió el proyecto a su lado.  Un guante y una aplicación en teléfonos inteligentes, que le permiten a personas sordo ciegas comunicarse, por medio de vibraciones.

Cristopher diseñó un lenguaje por medio de seis vibradores en diferentes dedos. La mezcla de estas vibraciones determina la letra, mientras la aplicación en internet transforma las palabras en vibraciones y viceversa.

Aquí mezcló ingeniería, electrónica e incluso educación especial. En sesiones de cuatro horas diarias, Cristopher le ha ido enseñando a Marlon este lenguaje, con avances notables.

Durante este año ha perfeccionado su proyecto, y se ha preparado para presentarlo en Estados Unidos. Sabe que su dispositivo puede cambiar miles de vidas.