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Los incendios forestales y la deforestación dejan huella en Caño Negro, una situación que lamentablemente se repite todos los años.

Un sobrevuelo por la zona, muestra cómo los incendios forestales, producto de las altas temperaturas, la ausencia de lluvias y la mano criminal del ser humano, generan serios problemas al Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro.

Huellas que lejos de desaparecer se incrementan con el paso de los años.

Conservacionistas insisten en que la deforestación por parte de lugareños es una de las prácticas que más vulnerabiliza la zona, ya de por sí azotada por la falta de agua.

Caño Negro sufre cada año por las condiciones climáticas, situación que se agrava producto del irresponsable accionar de empresarios y vecinos de la zona.

Este refugio y santuario de la vida silvestre de más de diez mil hectáreas, sirve de albergue a una gran cantidad de especies migratorias, en vías de extinción y de importancia comercial.