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“Si mi disposición a escuchar no ha quedado clara, cambiaremos lo que tengamos que cambiar hasta que no quede duda de ella, a que si mi voluntad para aceptar errores y corregirlos con decisión no ha sido evidente en mis actos y en mis palabras, cambiaremos lo que haya que cambiar hasta que no quede duda de ella”, dijo la mandataria Laura Chinchilla en su discurso del 1 de mayo.

Han pasado casi tres años de su primer día como presidenta de la República. Chinchilla, reconoció que los canales de comunicación no han sido correctos. Falta humildad, empezando por ella. Pero además, promete los cambios que sean necesarios.

“Reitero hoy ante ustedes mi disposición a escuchar con atención, a dialogar con respeto, a buscar siempre lo mejor para mi país y a desarrollar una labor de gobierno transparente, proactiva y responsable”, continuó la noche del miércoles.

Marielos Alfaro, del Movimiento Libertario, dijo que “lo cierto es que nunca ha querido, lo cierto es que tres años se le pasaron si abrir las puertas a un diálogo político y con los sectores interesados en los diferentes temas”.

Ver a la mandataria sentada en la mesa de diálogo con todos los sectores, no necesariamente será una realidad, como el caso del Foro de Occidente que no logró reunirse con ella.

Esto, según Presidencia, porque no siempre existe anuncia de todas las partes.

“Siempre que haya espacio para conversar, la presidenta los va a aprovechar. En algunas oportunidades será a través de sus funcionarios, y también cuando eso sea posible, incluyendo un diálogo directo, siempre y cuando haya disposición en los grupos”, dijo el ministro de la Presidencia, Carlos Ricardo Benavides.

Quisimos conocer el criterio, relacionado con ese anuncio de tregua en comunicación del ministro de ese ramo, sin embargo, Francisco Chacón, estuvo ocupado durante la mañana y al filo del mediodía mantuvo reuniones de la mandataria.