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Ya habíamos hablado sobre la importancia de hacer lo que verdaderamente nos apasiona, para lograr el éxito.

Pero hay personas que no se dan la oportunidad de seguir ese sueño por temor al qué dirán. Cuando hay pasión y esfuerzo hasta la idea más loca puede ser una buena idea.

Como cualquier otro niño, le gustaba mucho pintar y jugar con plasticina, pero sus manos eran especiales, rápidamente los maestros notaron esa habilidad. Esto lo mezcló con otra pasión, el comic y las series de ciencia ficción.

Al mismo tiempo que se hacía más hábil para esculpir detalladas figuras de ficción, también la gente alimentaba en su mente los prejuicios. Por eso decidió estudiar otras cosas como enseñanza del inglés y terapia física.

Encontró otros trabajos que se adecuaban más a lo que la sociedad dice que es normal, y el arte quedaba rezagado al poco tiempo libre.

Hace seis años la empresa donde trabajaba en ventas cerró, consiguió trabajo como bartender. Pero esa mala experiencia le acercó nuevamente con su pasión.

Rápidamente comenzaron a llegar pedidos, de ese mal momento obtuvo las fuerzas necesarias para seguir sus sueños. Sergio ya tiene cinco años de vivir de ese arte.

Su trabajo es para un mercado muy específico: jóvenes y adultos coleccionistas de artículos de comic y ficción. Son clientes muy exigentes, que quieren piezas casi perfectas.

Todo comienza en el papel, un proceso de mucha destreza manual, de mucho detalle. Hace un boceto de cada ángulo, y comienza a construir y a moldear con la precisión de un artista.

Este tipo de arte demanda detalles minuciosos, y para eso se necesita investigar. Aunque para Sergio, un apasionado de esta cultura, es una parte que disfruta mucho de su trabajo.

Las horas de trabajo y esfuerzo, resultan en piezas únicas completamente hechas a mano. Ahora vive de ellas, y ellas le han cambiado la vida.