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Político argentino agrede a periodista hasta dejarlo inconsciente por notas sobre su familia

Francisco de Narváez es un millonario precandidato a gobernador por Buenos Aires que, ayer en la tarde, ingresó a la redacción del sitio de noticias en Internet NOVA y, sin que mediaran palabras, agredió a su director, el periodista Mario Casalongue.

Sergio Arce Hace 5/29/2015 10:42:00 AM

Los argentinos amanecieron hoy con una noticia digna de una novela, ya que tiene ribetes amorosos, sexuales, violentos y políticos.

Francisco de Narváez es un millonario precandidato a gobernador por Buenos Aires que, ayer en la tarde, ingresó a la redacción del sitio de noticias en Internet NOVA y, sin que mediaran palabras, agredió a su director, el periodista Mario Casalongue.

De acuerdo con el relato que el propio afectado dio a la prensa local, De Narváez le rompió el labio; fue tan fuerte el golpe que cayó al suelo inconsciente. 

Las tres redactoras que lo acompañaban en la oficina le contaron a su director que el político -quien llegó en compañía de su guardaespaldas- lo pateó en la cabeza mientras yacía en el piso. No contento con eso exigió a las periodistas que borraran del sitio las notas que desataron la ira del político.

Hoy, De Narváez ofreció disculpas por medio de su cuenta en Twitter.

Pero: ¿qué fue lo que provocó esta reacción por parte del político?

Según declaró el mismo De Narváez, NOVA y su director publicaron unas notas sobre la vida sexual de su matrimonio.

Incluso, dijo, las informaciones insinúan que su esposa ha ejercido la prostitución. De Narváez acota que esas informaciones no son más que una campaña orquestada -sin decir nombres- para afectar su imagen, la de su familia y la de su campaña. Y así lo dejó saber también en su cuenta en Twitter.

El político agregó que se puso a disposición de la justicia, al tiempo que el director del medio afectado ya interpuso su denuncia y subió a las redes sociales fotos de su rostro ensangrentado.

Asociaciones de defensa de la libertad de expresión denunciaron el hecho y lo calificaron como un acto de intimidación para el ejercicio del periodismo en Argentina.