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¡Porque la limpieza, dice mi mamá…es una belleza, y salud nos da!

Nadie discute esta máxima, menos a una mamá, pero recientes investigaciones afirman que tal vez hemos llevado el hábito de limpieza demasiado lejos.

Al menos, eso es lo que una investigación de la Universidad de Emory en Estados Unidos parece indicar.

De acuerdo con este estudio, nos hemos vuelto tan buenos para desinfectar, que podríamos estar ocasionando la desaparición de ciertas bacterias muy importantes para nosotros.

Como ya sabemos, no todas las bacterias son perjudiciales, algunas, ayudan a la respuesta antiinflamatoria del cerebro humano y esto, a su vez, es una de las cosas que nos protege de la depresión.

El equipo de investigadores, ha logrado hacer una conexión entre las personas con depresión y el nivel de inflamación de sus cerebros, por lo que se desprende que esta función anti inflamatoria, puede ser clave para nosotros.

En la comunidad científica, ciertos microorganismos benignos reciben el apodo de "viejos amigos", porque durante milenios, le han enseñado a nuestro organismo cómo tolerar microbios dañinos.

Este aprendizaje, hace que nuestro cuerpo tenga mejores reacciones y logre desinflamarse mejor, cosa que, como vimos, puede ser muy importante pata desacelerar el desarrollo de enfermedades consideradas "modernas", tales como la depresión e incluso, el cáncer.

Por si fuera poco, encuestas en muchos países, demuestran que el porcentaje de jóvenes con depresión casi siempre supera al de adultos mayores y aunque, faltan estudios al respecto, algunos ya comienzan a relacionar, que esta generación está mucho más decidida a desinfectarlo todo, que las anteriores.

El equipo de investigación, liderado por el neurocientífico Charles Raison, ha puesto en marcha experimentos para ver si nos exponemos más a estas bacterias benignas, podemos reducir la tasa de depresión en las personas.

Si se comprueba que esto es así, estaríamos siendo testigos una vez más, de la inmensa sabiduría de la naturaleza, que nos dice, que todos los organismos, grandes o pequeños estamos conectados y cumplimos nuestra función en este mundo.