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Las autoridades indias prevén que las altas temperaturas continúen en los próximos días, mientras los efectos de este fenómeno ya dejan 1.100 muertos.

El sur del país es la zona más afectada y la que cuenta con un mayor número de víctimas, sobre todo entre los obreros, los indigentes y las personas mayores.

Las imágenes de gente refugiándose bajo puentes, aprovechando el agua de fuentes públicas o transportando grandes bloques de hielo son ejemplo de las medidas desesperadas por resistir el calor.

En Andhra Pradesh, el estado más afectado, al menos 900 personas han muerto desde el 18 de mayo. Las autoridades ya instalaron varios puntos de abastecimiento de agua.

En Nueva Delhi, se pronosticaba que las temperaturas se mantendrían en torno a los 45 grados Celsius hasta la semana que viene.

Esto complica de sobremanera la supervivencia de las personas que por una u otra razón deben vivir en las calles, al aire libre.

"Nada funciona, incluso con cinco baños al día es imposible enfrentarse a este calor", dijo Manish Singh, de 34 años y propietario de una tienda en esta ciudad.

"Las temperaturas máximas no bajarán de forma sustancial. Pero se espera una mejora a partir del 2 de junio con la llegada de fuertes lluvias", dijo Brahma Prakash Yadav, del departamento indio de meteorología (IMD) a la AFP.