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Científicos de la Universidad Nacional en conjunto con Flávio H. G. Rodrigues de la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil, encontraron algo que los dejó estupefactos: captaron un episodio de canibalismo de la iguana negra de Costa Rica.

Un amplio reporte divulgado en la más reciente edición de la revista Herpetología Mesoamericana evidencia lo registrado por el grupo de científicos en el parque nacional Santa Rosa, en Guanacaste, en agosto del año pasado.

De acuerdo con el informe, una hembra adulta (del género Ctenoasura y la especie c. similis) atrapó a una iguana más joven de unos tres meses de edad del mismo género y especie. Pero antes de morir y convertirse en alimento el reptil más joven mordió las patas de su depredadora.

La revista agrega que el incidente sucedió a las 11:50 a.m. del 17 de agosto, en un día caluroso y muy seco en un camino cerca de una de las casetillas de vigilancia.

Una posible explicación de los cientificos es que la iguana negra actuó movida por la escasez de lluvias y de alimento (insectos y ciertas plantas) en la zona producto del fenómeno El Niño. 

Otra teoría es que, ante estas condiciones climáticas, hay un marcado proceso de selección natural: las especies más grandes y fuertes quitan del camino a potenciales competidores de alimentos. Y hasta valoran si el canibalismo visto en agosto es parte de una autoregulación de la Madre Naturaleza ante un posible incremento en el número de animales.

Los científicos agregan que, en todo caso, la iguana más joven difícilmente hubiese sobrevivido bajo estas condiciones al no obtener suficientes nutrientes; sin embargo, los expertos advierten de que no se ha estudiado a fondo el fenómeno del canibalismo en los reptiles, solo en los vertebrados, y que no descartan que sea más común de lo pensado.