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Tener antojos es prácticamente inevitable. Y aunque durante mucho tiempo se relacionaron con deficiencias de nutrientes, los expertos aseguran que están más bien ligados a las emociones.

La ansiedad, el estrés o la tristeza pueden provocar un antojo repentino de algún alimento que el cerebro relaciona con la felicidad.

Las mujeres durante su periodo y las embarazadas igualmente tienen antojos con frecuencia. Por lo que las hormonas también están involucradas.

Pero no todo está perdido, un estudio reveló que pensar en un arco iris o en flores puede hacer que los antojos desaparezcan.

Y si no funciona, los expertos recomiendan simplemente rendirse y comer lo que se le antoje.