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Unas 280.000 personas de diferentes partes del mundo -según el gobierno cuscatleco- llegaron hasta el país centroamericano de El Salvador para celebrar la beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero.

Para el papa Francisco, Romero debe ser modelo de una iglesia cercana a los pobres. 

La ceremonia que fue presidida por el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos y enviado especial del Papa, tuvo la presencia de delegaciones de 57 países.

"En virtud de nuestra autoridad apostólica facultamos para que el venerado siervo de Dios, Oscar Arnulfo Romero Galdámez, obispo, mártir, pastor según el corazón de Cristo, evangelizador y padre de los pobres, testigo heroico de los reinos de Dios, reino de justicia fraternidad y paz, en adelante se le llame beato", proclamó el cardenal Angelo Amato al leer una carta del papa Francisco.