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Desde agresiones físicas, psicológicas, hasta pérdida de peso y prohibición para visitar a su propia madre son parte de las declaraciones dadas este miércoles por Melina Tosso a Teletica.com, horas después de que el centro Villa Amatista Especialidades Médicas de Escazú fuera allanado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ante varias denuncias por maltratos a adultos mayores. 

Los hechos se remontan al año 2012 cuando la madre de Tossa, de 72 años de edad, fue ingresada al centro; Melina Tosso era hija única y, según dijo, se le dificultaba darle asistencia especial las 24 horas del día, en especial porque -cuenta- su progenitora sufría varios tipos de demencia.

“El lugar por dentro es como un muy buen hotel, todo pintaba como si fuera el mejor centro por lo que habría que pagar 700 mil colones más otro monto igual de depósito; sin embargo, un mes después comencé a notar problemas como que mi mamá bajó de peso y en ocasiones la encontraba amarrada en una silla de hierro e inquieta”, relató Tossa. 

Además, describió que en una ocasión le avisaron que su madre se había tirado de la cama y se había provocado una fractura en la cadera. “Cuando me llamaron yo me preocupé porque la enviaron sola en una ambulancia al hospital México, no creí lo que dijeron y exigí que me enseñaran el video para ver qué pasó pero nunca me lo quisieron mostrar”.

A pesar de que la señora tuvo una operación exitosa, según los doctores, la nueva sorpresa fue encontrar a su madre luego de la operación amarrada de ambas manos en posición fetal en un sillón reclinable cerrado, al parecer así estuvo por más de 10 horas.

“Cuando la vi en esa posición conté ocho amarras en sus manos, tenía la cabeza entre sus piernas y no reaccionaba por lo que llamé a un médico que me aconsejó cómo volverla al estado natural ya que podía ser mortal. Este maltrato que sufrió en el hogar de ancianos provocó que la cirugía de cadera se echara a perder y ahora está en silla de ruedas y tiene discapacidad física y mental”, agregó.

Toda esta situación vivida por Melina Tosso sucedió en tan solo dos meses y medio. Luego de este tiempo y tras varias revisiones médicas un especialista le dijo que la desnutrición -llegó a pesar 34 kilos- y la deshidratación que tenía "parecía como si viniera de la guerra en Irak".

Todo el calvario vivido por esta madre parece haber terminado, ya que ahora se encuentra en un hogar de ancianos en Taras de Cartago donde, según la hija, el trato es muy distinto el que tuvo en el centro Villa Amatista donde, aseguró, solo le daban de comer galletas soda y manzanilla. 

Tosso afirma que en las próximas horas interpondrá la denuncia ante el OIJ ya que en aquel momento las hermanas de su madre la amenazaron y le prohibieron hacerlo; ahora, dice, tiene toda la potestad sobre su progenitora y la historia es otra.