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A inicios de la década del 90, en la calle 8 de San José los vendedores ambulantes eran amos y señoras de las aceras y las calles; esta vía capitalina era prácticamente intransitable.

Solo 11 días después del recordado eclipse total de sol, la mañana del 22 de Julio de 1991 la calle 8 se convirtió en un campo de batalla que se extendería muy pronto.

Un operativo de desalojo de chinamos coordinado por radio patrullas, Policía de Tránsito y autoridades municipales se salió de control.

El operativo de desalojo había iniciado a las 10 de la mañana, una hora después la protesta de decenas de vendedores ambulantes se había trasladado a avenida segunda.

El objetivo era un inmueble llamado edificio Caribe. Los pisos superiores eran alquilados por el municipio josefino, en cuestión de minutos cualquier objeto funcionaba como proyectil, el objetivo era destruir los ventanales.

El tumulto frente al edificio capitalino se hacía mayor con el paso de los minutos, delincuentes comunes se mezclaban con vendedores; había niños, también mujeres. Lo que no había era policías.

Destrozar ventanales ya no era suficiente, la turba no solo quebró los vidrios de cuatro radio patrullas, la emprendió contra un vehículo de la Municipalidad.

A lo interno del edificio Caribe, los empleados municipales, otros del Ministerio de Recursos Naturales y dependientes de los comercios ubicados en el primer piso quedaron a merced de los manifestantes.

Isidro Calvo, funcionario municipal, dijo que los rodeaba la “incertidumbre y el temor”, pues “existía poca respuesta para una salida de emergencia, la principal era la bloqueada por vendedores”.

En la planta principal había un restaurante de comida rápia, varias zapaterías y dos tiendas de electrodomésticos.

No pasaron muchos minutos para que ocurriera lo inesperado, algo nunca visto en la capital. Quienes protestaban comenzaron a saquear los locales comerciales, los primeros objetivos fueron los almacenes Hogar Feliz y La Curacao.

“Cuando veía las imágenes de televisión no podía pensar que fuera Costa Rica, los enfrentamientos en avenida segunda,  actos de vandalismo  que nunca se habían visto”, recuerda el exalcalde de San José, Johnny Araya.

La ciudad era un caos, las imágenes de la época describen una avenida segunda irreconocible; tranquilamente muchos josefinos robaron televisores, hornos de microondas, videograbadoras, zapatos, lo primero que encontraran a su paso.

El local esquinero que se observa en las imágenes está hoy desocupado, hace 24 años era el restaurante Kentucky Fried Chicken, los manifestantes ingresaron con una sola consigna: destruir.

Las sillas y mesas del local se convirtieron en leña para las quemas, de los ventanales no quedó nada, tampoco del chinamo ubicado en la esquina.

Pero, ¿dónde estaba la policía mientras todo esto ocurría? ¿Por qué la autoridad duró tanto en llegar? Eso será parte de la segunda entrega de este reportaje.