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Antes de las nueve de la mañana la música empezó a sonar para llamar la atención de cientos de trabajadores que buscaban marchar por ser escuchados. Mientras coreaban canciones de Calle 13, hacían fila por sus vísceras y camisetas oficiales. El Parque La Merced se llenaba de motociclistas, trabajadores sociales y trabajadores migrantes.

Justo a esa misma hora, la misma tónica llenaba el Parque Central. El monumento del trabajador escuchaba a Xiomara Rojas, secretaria general del SITECO, pedir "por alto a los chorizos del gobierno y alto a las concesiones". Sin quitarle el micrófono a nadie, solicitaba el fin de la política corrupta.

Sin saber si fue un error, Arjona sonaba en La Merced mientras Albino Vargas, secretario del ANEP aseguraba que era una marcha de paz, una marcha por los trabajadores. Dentro de la Iglesia el arzobispo Hugo Barrantes hablaba frente a pocos feligreses, pidiendo igualdad.

A las diez de la mañana el Parque Central celebraba con bailes, payasos y mascaradas este día del trabajo. Eso daba tiempo para que llegaran representantes de la Cruz Roja, Policía, Farmacia, APSE y los mayores oponentes a la concesión y triunfantes vecinos de Occidente.

Terminada la misa, diez treinta en el reloj de algunos, minutos antes o después, caminó la marcha uniendo un muy separado desfile de trabajadores. UNDECA, ANDE, APSE, motociclistas, Partido Socialista y mucha más caminaron por separado, pero a un solo lugar: la Asamblea Legislativa, que en sus pasillos, lo más difícil ya había pasado.

Discursos oficiales y no oficiales se escuchaban entre la pancartas, marcarás y motores de las tumbacocos, que podríamos resumir en una buena bomba que se dejó escuchar: "al gobierno de Laura Chinchilla lo vamos a derrocar, porque esa señora no sabe ni gobernar".

Once y veinte de la mañana llego el primer grupo, los demás se unieron poco a poco, mientras el sol pegaba enrojeciendo el rostro. A las once y cuarenta, el Himno Nacional sonó en la Plaza de la Democracia, todo mientras se partía un queque para celebrarle al Día del Trabajador su centenario.

La Asamblea la resguardaban los policías, algunos diputados caminan por la Democracia entre los manifestantes, así dan las doce día, arrancan los noticieros y los discursos de los trabajadores aún no callan.

El primero de mayo en Costa Rica queda como el día en que los trabajadores salen a luchar por sus derechos. Con banderas de todos los colores y posiciones y muchos cánticos de libertad, el pueblo le grita al gobierno su gran descontento.