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No a la discriminación sexual

Lamentablemente, aún existen amplios sectores -en nuestro país y más allá- que sienten y tienen una especial aprehensión contra quienes no son heterosexuales.

Sergio Arce Hace 5/19/2015 8:36:00 AM

El 17 de este mes se celebró en buena parte del mundo el día internacional contra la homofobia.

Un día como este pero de 1990 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad dentro de su listado de enfermedades mentales.

Ahora la celebración se ha extendido a la lesbofobia, bifobia y transfobia, en un intento por ampliar el nivel de conciencia: nadie, pero nadie debe ser discriminado por su orientación sexual.

Lamentablemente, aún existen amplios sectores -en nuestro país y más allá- que sienten y tienen una especial aprehensión contra quienes no son heterosexuales.

No solo eso: arengan en diferentes púlpitos y vitrinas contra quienes "no son normales" o "atentan contra el balance de natura".

Y hay quienes aprovechan cualquier resquicio para  escupir odio e insensibilidad, como una persona que ayer, ante una nota publicada por Teletica.com sobre una violación en Argentina contra un niño de seis años -a quien el abusador señaló como homosexual-, dijo que el menor "tuvo que haberlo disfrutado".

El comentario fue eliminado casi de inmediato, pero también leí decenas de comentarios sensatos, sensibles y humanos y alejados de cualquier halo de odio e irracionalidad.

Odio y desconocimiento, por ejemplo, es lo que hay en países como Afganistán, Irán, Nigeria, Somalia, Arabia Saudí y Zimbabue, donde castigan con cárcel, lapidación y hasta con la muerte a quienes tengan relaciones de afecto, amor o simple atracción para alguien de su mismo sexo.

Y ni qué decir de las aberraciones fundamentalistas de los yihadistas del Estado Islámico, que en la aplicación de una estricta sharia (ley sagrada islámica) matan a los sospechosos de ser homosexuales lanzándolos desde azoteas de edificios con los ojos vendados y sus manos amarradas.

Aquí en Occidente no cruzamos esas líneas de intolerancia, pero insisto en que hay quienes no pierden tiempo en lanzar piedras, sapos y culebras contra la diversidad sexual. Porque, claro, ellos son una raza o especie superior destinada a preservar la especie humana.

La buena noticia es que cada vez más hay más y más personas tolerantes, cariñosas y amorosas, con corazones y mentes que no entienden de diferencias, solo de afecto y respeto y que predican y practican el mandamiento "no escrito" que reza que nos amemos los unos a los otros tal y como Dios -o el ser en el que usted crea- nos ama.