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Hace tres años, cuando Katia Retana tenía 34 años, sufrió una ruptura de ligamentos en las rodillas.

La cirugía detonaría otra dolencia. Comenzó a tener fiebre, hasta que la pierna se inflamó mucho.

No sabía que era, probó con diferentes remedios populares.

La inflamación, pero sobre todo el dolor, son las principales señales de la trombosis.

La recuperación fue larga, después de tomar anticoagulantes por más de un año.