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Club Sport Herediano

La espuela de Herediano fue clave para empatar con Santos y llegar a la final

Tras dos juegos y 180 minutos de nada valió la ventaja deportiva, Herediano sacó los marcadores necesarios para volver –de la mano de Odir Jaques– a una final.

Adrián Fallas Hace 5/13/2015 4:53:00 PM

Con un marcador de 2-1 a su favor, Herediano viajó a Guápiles y de visita empató con Santos, suficiente para sellar su boleto a la final.

Los rojiamarillos no desplegaron un futbol vistoso, fueron comedidos y con mucha espuela sacaron el marcador necesario.

Santos perdió con los brazos arriba y recordando la ilusión que fue el inicio del cotejo.

La primera parte arrancó con las revoluciones en rojo, pero se fue calmando conforme el cronómetro viajaba hacia los tres cuartos de hora.

Sin que 60 segundos se hubieran consumido, Herediano perdía la ventaja que había conseguido el sábado anterior en casa.

El delirio de los locales explotaba en las redes defendidas por Moreira, que era llamado a la titularidad por Odir. Un centro desde la banda derecha encontraba a Dixon, que de cabeza movía el marcador, aun cuando el reloj poco había avanzado.

La alegría de los caribeños era palpable y era fácil suponer que César Eduardo Méndez se encontró en la primera jugada lo que pidió en el camerino: un gol tempranero.

Pero una golondrina no hace verano y los florenses no gastaron energía o tiempo en búsqueda del tanto que los devolvía a la final del Verano 2015.

Al minuto 6 Randall Azofeifa se acomodaba para cobrar un libre. El mediocampista, que se dedica a recuperar, siempre ha tenido una pierna fina para el remate a balón parado.

Adrián De Lemos, portero de Santos esperaba el pitazo de Henry Bejarano. Cuando el central marcó la reanudación de las acciones, De Lemos poco pudo hacer. El dardo teñido de rojo y amarillo besaba las piolas. Golazo, empate y Herediano finalista.

El juego tomó un cariz de garra. Herediano agazapado se defendía para explotar por las bandas cuando se desdoblaba hacia el fondo.

Santos trataba de mover el balón y buscar con inteligencia el gol que empataba el marcador local y los hacía finalistas. Pero la urgencia hacía que por momentos los locales pecaran de descuidados con la redonda.

En la segunda parte fue claro cuál de las dos divisas está acostumbrada a jugar en instancias definitorias.

La visita manejó, con relativa tranquilidad, los tiempos del juego. No corrieron de más y cuidaron del balón, con lo que el tiempo corría.

Innegablemente el Santos buscó el gol que les permitiera soñar con su tercera final en la historia, pero las ganas se quedaron allí. Faltó buen pie, faltó calma en la zona de creación y profundidad ante la muralla herediana.

Tras dos juegos y 180 minutos de nada valió la ventaja deportiva, Herediano sacó los marcadores necesarios para volver –de la mano de Odir Jaques– a una final.