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El Clásico de este miércoles se jugará en el Ricardo Saprissa para determinar cuál de los dos titanes del fútbol pasará a la final.

Pero para muchos Saprissa-Alajuelense es más que un partido; es la fecha del calendario futbolístico en que el negocio crece y se aprovecha para hacer su agosto, sin importar el mes.

Ganan los guachimanes, ganan los dueños de parqueos y ganan los comerciantes que trabajan dentro del estadio como en las calles de Tibás.

El bar Mata se ha convertido en una parada casi que obligatoria para los fiebres del fútbol. Y Álvaro Mata, su dueño ya está listo.

Según explicó, este miércoles su establecimiento abrirá a eso de las 3:30 p. m., y para dar abasto ha comprado en bebidas lo que generalmente gasta en una semana.

Si bien es cierto su negocio no está a la sombra del recinto, Deyanira López también se frota las manos con lo que se viene la noche de este miércoles.

Ella prepara olla de carne y tiene listo todo el menú de su establecimiento, para quitarle el hambre a los fiebres del fútbol.

Pero no todo es comida o bebida en día de clásico. Hay que ir vestido para la ocasión, y Raúl Espinoza vive la fiesta, como saprissista y negociante.

“Para nosotros es como un aguinaldo”, señaló el vecino de Barrio México.

Los preparativos para recibir a los 21.000 aficionados que abarrotarán el Ricardo Saprissa también avanzan en las tiendas moradas, y a estas horas todo está listo para abrir las puertas a las 4 p. m.

En el Saprissa no faltan detalles: los comerciantes están listos y los jugadores también; ahora sola faltan 90 minutos de fútbol entre los más grandes del país.