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Escenas como las que se pueden observar en la película “El exorcismo de Emily Rose” son las que pasan por la mente de muchos cuando se habla de los exorcismos.

Sin embargo, esta acción de expulsión de demonios de cuerpos humanos va más allá de lo que muestran las cintas, así lo asegura el presbítero Sergio Hernández, connotado exorcista.

Este sacerdote nicaragüense se encuentra en nuestro país para participar de un retiro de sanación interior denominado "Llama de amor".

La actividad se realizará este domingo en el colegio La Salle y busca hacer que más personas se acerquen a Dios y eviten en algún momento de sus vidas ser invadidos por un demonio.

El sacerdote tiene 72 años y de ellos 33 los ha dedicado al exorcismo. En un ritual que en ocasiones sobrepasa las ocho horas ha logrado liberar demonios que interrumpen la vida de quienes asegura están débiles de fe y “lejos del camino de Dios”.

Hace dos años se retiró de las eucaristías habituales y desde ese entonces se dedica a expulsar demonios.

Según afirma, la mayoría de los casos que ha tratado son de personas que han participado en hechicería, han visitado curanderos o quienes interpretan juegos satánicos, la mayoría de ellos niños.

Él únicamente realiza la práctica del exorcismo en su país. Asegura que en sus primeras expulsiones sintió miedo, pero con el tiempo ese miedo se ha convertido en espiritualidad y esto es lo que hace que hoy pueda liberar a tantas personas del mal.

El padre se marchará este lunes hacia su país, Nicaragua, para seguir con su labor.