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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, provocó que la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizada en Belén, Heredia, finalizara al menos una hora y media antes de lo previsto.

El conflicto se debió a que el mandatario nicaragüense abandonó el país la noche del miércoles, y dejó en su lugar al presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Rubén Berríos, para este jueves y último día de la cita.

Con esto, Ortega pretendía que Berríos estuviera en la sesión privada de presidentes al final de la Celac. Sin embargo, Luis Guillermo Solís canceló la ceremonia de cierre para evitar la presencia de Puerto Rico, un país que no pertenece a esta Comunidad.

“Objetamos que una persona que no formaba parte de los estados participantes sino un como invitado de Nicaragua, participara en el retiro que es un ejercicio muy íntimo de jefes de estado y gobierno y cancilleres”, señaló Solís.

El mandatario costarricense explicó que se le dio tiempo a la delegación de Nicaragua para que hablara telefónicamente con Ortega, pero este no cambió su postura.

No solo Costa Rica estaba en contra de la figura de Berríos, otras naciones como Ecuador tampoco aprobaron la idea del gobernante sandinista.

Luis Guillermo Solís y Daniel Ortega ya tuvieron un leve roce este miércoles en el inicio de la cumbre. Esto debido a que el nicaragüense regaló minutos de su tiempo para que se escuchara la voz del político puertorriqueño. Un acto que, según Solís, iba en contra de las normas de la Celac.