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La costumbre de comerse las uñas aqueja a personas de todas las edades inclusive, a los adultos.

Muchos de ellos desearían abandonar este hábito pero no saben cómo hacerlo.

La onicofagia o comerse las uñas como se le llama popularmente, es un hábito común de muchas personas.

Acerca de por qué hay quienes se comen las uñas, las posibles consecuencias y la manera de dejar este hábito fue parte de nuestro tema de fondo de este miércoles en Buen Día.

En nuestro tema de fondo le ofrecemos información que le puede ayudar a superar esto de comerse las uñas o bien, ayudarle a sus hijos a que sigan con esta práctica.

Para esto invitamos a Eileen Salazar, una paciente que se atrevió a contar su caso.

“No recuerdo en qué época inicié con esto. Fue algo de toda la vida y desde que tengo uso de razón tengo el hábito. Muchas veces me han dicho que me detenga, tanto familiares, compañeros de trabajo y amigos.

“Cuando estoy con mucho estrés, me siento desesperada comienzo a hacerlo y aunque intento parar hay algo, como una fuerza interior que no me deja parar”, mencionó Salazar.

Además, también invitamos a la dermatóloga Mariela Hidalgo, así como la psicóloga Fabiola Alfaro.

“A parte de maltratarnos las manos se nos puede dañar el esmalte dental y puede venir asociado con problemas de caries y vamos a pasar todos los gérmenes de las manos a la boca, además la presentación de las manos deja mucho que desear”, afirmó Hidalgo.

“Este tipo de cosas son un hábito, pues la persona ha incorporado esta conducta de forma inconsciente y a veces ni se da cuenta. Cuando la persona está en una situación personal aguda, estrés o preocupación, el síntoma va a ir empeorando”, mencionó la psicóloga Alfaro.

Para superar esto, el paciente debe renunciar a la idea de que no puede y entender que uno debe tener control en sus hábitos.

“En estos casos es muy común encontrarse casos de personas con cuadros de ansiedad extrema y hay patrones que llevan a conductas autolesivas. Es común que este tipo de personas son muy nerviosas”, añadió Alfaro.

Cuando se trate de niños, es muy importante la confianza que le dé el padre a su hijo y reforzarle que sí puede dejar el hábito.

“Existen algunos esmaltes de sabores amargos que le pueden ayudar a los más pequeños a dejar el hábito. Pero acá la más importante es la terapia conductual, que es enseñar a la familia a dar el apoyo a la persona que padece esto, si no tenemos esa terapia, no vamos a llegar a ningún lado”, mencionó la dermatóloga Hidalgo.

Observe la entrevista completa en el video adjunto a la nota.

Puede contactar a la dermatóloga, Mariela Hidalgo al 2280-9292 y el consultorio de Fabiola Alfaro es 4034-6535.