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El hecho de compartir el vientre materno o provenir del mismo padre, no es garantía de que ese lazo, se traducirá en buenas relaciones.

De hecho, la forma en que cada persona se lleva con sus hermanos, es muy variada.

En época de vacaciones, cuando los hermanos pasan más tiempo juntos, es normal que haya discusiones, pleitos y en la mayoría de los casos, la cosa no va más allá.

Sin embargo, algunos conflictos entre hermanos se convierten en verdaderas desacuerdos que los convierten en rivales e incluso, en enemigos.

Este miércoles en Buen Día nos acompañó el psicólogo Wagner Eduarte, director del Centro de Investigación de la Persona, Grupo CIP para darnos algunos consejos para realizar estas relaciones más amenas.

“Lamentablemente esas desavenencias no pasan de la noche a la mañana, ni son cosas de algún “pleitecillo”. Yo creo que algunas de estas cosas son muy amplias, incluso vienen de la familia.

“Yo siempre digo que una familia es como una empresa. En una compañía hay una serie de departamentos y cada uno tiene una función. La familia trabaja igual, por subsistemas, unos son los papás, la pareja, los hijos, los hermanos, etc… y cada uno tiene una función.

La función principal de los hermanos es ser cómplices. En teoría el hermano debe ser aquella primera persona a la que todo le voy a contar, mis intimidades, a pedirle consejos o asesoramiento”, explicó Eduarte.

Para no romper de ninguna forma el complot entre sus hijos le damos una serie de consejos:

A. No asigne roles de padre a uno de los hijos.

B. No pida cuentas a uno de los hijos, por el desempeño del otro.

C. No amenace para que uno de los hijos tenga un rol de campana.

El psicólogo afirmó que al día al menos ocurren cinco peleas entre hermanos y los padres deben tener algunos factores claves para solucionar estos problemas como por ejemplo la edad, los símbolos de poder (prioridades para el hijo mayor, etc) o la brecha generacional entre ellos.

Eso sí los padres deben tener muy en claro su rol en medio del conflicto y tomar estos consejos:

A. Supervisar que no haya agresión.

B. Genere diálogo para sensibilizar en la importancia de la relación como hermanos.

C. Abrir espacios para compartir experiencias que fortalezca su vínculo (tareas domésticas como limpiar las ventanas, ir a un campamento, clases de natación, grupo de jóvenes, etc)

Además recuerde desactivar el efecto preferencias o comparaciones entre ellos.

Observe la entrevista completa en el video adjunto de la nota.

Para cualquier información adicional puede llamar al psicólogo Wagner Eduarte, director del Grupo CIP al 2253-7575.

Lo puede también contactar en www.herramientasparaparejas.com