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La Selección de Brasil está al revés...

El fútbol vistoso que siempre los ha caracterizado parece perderse poco a poco.

Javier Zúñiga Hace 6/28/2014 2:30:00 PM

La Selección de Brasil siempre se ha caracterizado por un fútbol vistoso, que en su máxima expresión, es capaz de envolver hasta al argentino más argentino de los argentinos. Dicho movimiento siempre ha tenido un denominador común: volantes y delanteros de otro planeta.

Sobre esa misma línea, la verde-amarela nunca ha destacado por tener a la mejor defensa del orbe, principalmente cuando de centrales se trata, sin importar lo que llegaron a decir los contratos de Lucio.

Entonces llegó la oportunidad de volver a ser el anfitrión de la Copa del Mundo, pero al parecer ni Dilma, ni Felipao ni FIFA tomaron en cuenta que ahora el equipo local está hecho al revés y no podría sostener la promesa que, sin palabras, hicieron Pelé, Vavá, Garrincha, Zico, Romario, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y muchos otros.

A nivel individual nombre por nombre, si la defensa de Brasil hubiese existido en la primera época galáctica de Florentino Pérez, cada uno hubiese recibido un cheque con su nombre.

Julio César, un arquero experimentado pero de ágiles reflejos y buen juego con los pies, campeón de Europa y en diversos momentos pretendido por los mejores clubes de dicho continente. Por las bandas, Marcelo y Dani Alves, referentes en Real Madrid y FC Barcelona, culpables de muchos de sus triunfos con un ir y venir que parece ya no es requisito para muchos, y finalmente en el centro, Thiago Silva y David Luiz, dos defensores jóvenes, fuertes, rápidos y con pasta de líderes.

Pero si precisamente la defensa fue la zona más señalada de Brasil en Mundiales anteriores, esto debería ser la solución perfecta, pero no cuando el balance (con excepción de Neymar) lo representan Fred, Jo, Hulk, Bernard.

Basta con remontarse a la cita en Corea-Japón 2002, al juego Brasil-Costa Rica por fase de grupos, para entender. Ronald "La Bala" Gómez marca el 3-2 momentáneo (Brasil arriba), le dice algo a Ronaldo (el original), parece que lo enoja y Brasil termina ganando 5-2.

Parecía que mantenían esa capacidad del equipo del 70 para decir, "bueno ya, mucho, vamos a hacer un par de goles" cuando les diera la gana, y nadie podía hacer nada al respecto.

Ahora es todo lo contrario, y sí, el fútbol ha cambiado y se han acortado las distancias, Chile es un gran equipo que complicaría a cualquiera, pero también lo era la "Roja" de Salas y Zamorano que Brasil eliminó 4-1 en Francia 98', o la Inglaterra de Beckham, Owen, Scholes en Corea-Japón 2002 (2-1 en cuartos de final) y aún más atrás la Holanda de Bergkamp y los jóvenes De Boer en Estados Unidos 1994 (3-2 cuartos de final).

Como dice la canción, "cambia, todo cambia", y no tiene nada de malo, pero que no intenten vender esa imagen de fútbol alegre que parecía jugaban con audífonos secretos mientras escuchaban samba, porque Neymar solo no basta, sino pregúntele por qué cuando llegó el momento eligió al FC Barcelona y su menor dosis de presión.

Así se reabre el viejo debate sobre la filosofía que algunos defienden pero otros condenan, ¿qué importa recibir tres goles si terminas marcando cuatro?