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Los secretos de la hierba de Wimbledon

Dieciséis personas cuidan durante todo el año de la hierba de las canchas, una cifra que se dobla de abril a octubre.

AFP Agencia Hace 6/27/2014 9:18:00 AM

LONDRES, 27 junio 2014 (AFP) - Hacen falta 54 millones de semillas para que la hierba de la pista central de Wimbledon luzca tan esplendida; una hierba holandesa y no inglesa, que ha cambiado y permitido que jugadores de tierra como Rafael Nadal tengan posibilidades en Londres, explicó en una entrevista el encargado de su cuidado, Neil Stubley.

"902 m2, 80 gramos de hierba por metro cuadrado, 756 semillas por gramo: en total, 54 millones de plantas sólo en la cancha central. Si no me crees, cuéntalas", explica Stubley.

Stubley es londinense. Tiene 45 años y este es su vigésimo torneo de Wimbledon. Lleva cuatro años como "head groundsman", y como tal es responsable de la hierba de las 41 canchas del All England Club, 19 de juego y 22 de entrenamiento.

Estudió para cocinero pero se cansó e ingresó en la escuela de horticultura en la que su madre es profesora, especializándose en superficies deportivas: "ya que no iba a jugar nunca en una, al menos quería cuidarlas".

Dieciséis personas cuidan durante todo el año de la hierba de las canchas, una cifra que se dobla de abril a octubre. El peor enemigo de la hierba es la nieve en invierno y el sol en las estaciones cálidas.

"Una vez que llegamos al torneo ya está todo hecho, las operaciones diarias en las últimas tres o cuatro semanas ha sido cortar la hierba, marcarla y regarla", explica el experto.

Una semana antes del inicio del torneo llega una empresa independiente que toma diariamente una larga serie de medidas del estado del pasto en cada una de las pistas.

"Analizan la firmeza, la dureza del suelo, el contenido de clorofila en las plantas, para ver a qué ritmo se pierde, miden el bote de la pelota, analizan el estado de cada una de las especies de hierba....", añade.

Al final del campeonato Stubley y sus colaboradores analizan todos los datos para "ver si seguimos satisfechos con el estado de las canchas".

- Un cambio en la hierba y Wimbledon se abrió al mundo -

"Si mirás atrás, a los años 80 y 90, aparte de Bjorn Borg", ganador en cinco ocasiones en Wimbledon, "los especialistas en tierra batida se iban de vacaciones durante dos semanas porque no había ningún motivo para venir aquí".

"A principios de los años 90 tomamos la decisión de revisar qué hierbas eran las mejores para jugar a tenis, tradicionalmente una mezcla de 'rye', 'bent' y 'fescues'", tres especies diferentes", aclara el especialista.

"Nos dimos cuenta de que las hierbas 'bent' y 'fescues' se morían y no llegaban a la segunda semana de torneo, pensamos para qué mantenerlas si no aguantaban. Decididimos usar sólo hierba de la variedad 'rye'".

Resulta que las dos variedades eliminadas crecen concatenadas y eran responsables de que la pelota se deslizase, más que botar, y favoreciese el juego rápido de servicio y volea, muy diferente al de las pistas duras o de tierra batida en que se juegan los otros torneos del Grand Slam.

Con la eliminación, la bola ganó bote y ahora se eleva "un 70% de lo que lo hace en cancha dura", explicó Stubley.

"No era un esfuerzo consciente del club cambiar eso, sólo pensamos en tener el mejor césped, y el resultado es que la pelota bota de manera similar a una cancha dura".

"Cambiamos en 2001, y en 2002 ganó el australiano Lleyton Hewitt, un especialista en cancha dura. En el pasado hubiera sido un jugador de servicio y volea. Y Rafael Nadal ha llegado a cinco finales", dice.

Atrás quedaron aquellos puntos que duraban a penas tres golpes, eso si el tenista desgraciado que esperaba el servicio era capaz de devolver la pelota que le venía a baja altura y a 200 km/h.

"Es positivo que todos los jugadres quieran ahora venir a Wimbledon. Todos los buenos pueden potencialmente ganar, Roger Fededer, Rafael Nadal, Andy Murray, Novak Djokovic, no sólo los Pete Sampras de este mundo", dijo, citando al tenista estadounidense que ganó todos los torneos de Wimbledon disputados entre 1993 y 2000, con la excepción del de 1996, que fue para un jugador similar, el holandés Richard Krajicek.

"Ahora se juega mucho más desde el fondo de la pista (...) Algunos dicen que se ha perdido el juego de servicio y volea, pero otros recuerdan que la final de 2008" entre Nadal y Federer, un partido de casi cinco horas de intercambios magistrales que cayó del lado del español, "es uno de los mejores partidos de la historia".