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Si usted no ha seguido el Mundial Brasil 2014 y se topó con el juego entre Holanda y Chile, podría creer que ambos conjuntos se jugaban la clasificación a octavos de final.

La verdad los dos estaban ya en segunda ronda, pero trataban de evitar a Barsil en la ronda de 16.

Al final del vibrante encuentro Holanda ganó 2-0, con seguridad y clase. Chile perdió 0-2 pero se mostró peligroso y orgulloso.

En el primer tiempo fue vibrante. Chile dominó la redonda, pero Holanda era peligro en el contragolpe. Los naranjas tenían cinco atrás y marcaba pegado a Maravilla Sánchez.

Los sudamericanos movían el balón en búsqueda de un espacio por donde vulnerar la cabaña de Cillessen, pero la mayoría de los disparos se iban desviados o encontraban defensas europeos bien ubicados.

Los holandeses llevaban el vértigo, pero fue hasta el minuto 39 cuando pusieron a sudar a Claudio Bravo.

Robben tomó el balón en su media cancha y arrancó, simplemente arrancó. En su carrera iba dejando atrás a varios defensas chilenos, amontonándolos de tal manera que cuando ingresó al área a rematar había cuatro de ellos tratando de cerrar el marco de Bravo. Su disparo se coló entre las piernas de uno y se fugó por fuera del poste.

La segunda parte perdió algo de emoción, pero no de fervor ofensivo.

Los equipos disputaron cada balón con fiereza y nunca pareció que negaran “pata”, despejando dudas sobre si se iban a satisfacer con el empate.

Los ceros del tanteador cambiaron al 76’, cuando Leroy Fer de Holanda puso el uno arriba.

Con el marcador en contra los chilenos se lanzaron rabiosamente en búsqueda del empate. La defensa naranja respondió a cada embate y blanqueó a la ofensiva chilena.

Cuando el fin estaba cerca, al 91’, Robben volvió a montarse en la moto. Su centro lo cerró Memphis para el 2-0 definitivo.

Holanda demostró por qué pasó como primer lugar del grupo B. Chile cerró en segundo puesto, pero se vio como el equipo completo y peligroso que es.

Las estadísticas del cotejo en este enlace.