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Para muchos la fiesta se armó en la calle, pero otros debido a la naturaleza de sus funciones celebraron en medio de la jornada laboral.

Este viernes la roja de la sele se convirtió en parte del uniforme de un grupo de farmacéuticos, quienes vieron el partido y celebraron en el Hospital de Niños.

Los servicios médicos funcionaron con normalidad, pero en todos los departamentos hubo tiempo para unirse a la fiesta mundialista.

Afuera del hospital, el pito de los carros sonaba sin interrupción y el rojo tiñó todo el Paseo Colón. Bajo el sol y en medio de la fiesta, no faltó quienes hicieron su agosto vendiendo banderas y cornetas.

Con el pitazo final también acabó la jornada laboral para muchos otros, que se tiraron a la calle para ser parte de la historia.

En escuelas, colegios, restaurantes, hospitales, todos los ticos trabajadores o no,  se unieron a la celebración que sin duda quedará grabada en la mente y el corazón de todo el país.