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Cristina Ramírez es una joven que debido a un problema de salud perdió el sentido del oído a los tres años de edad.

Pese a que muchos consideran que una discapacidad de este tipo puede ser un impedimento para desarrollarse en el campo laboral, Ramírez demostró todo lo contrario.

Primero trabajó en una fotocopiadora, luego en una soda, en una panadería y ahora se desempeña en atención al cliente en cajas.

“Estaba asustada al principio, porque  no sabía cómo me iban a entender los clientes, si me iban a poder leer los labios. No todo el mundo sabe lesco”, expresó Ramírez.

Según Nancy Salazar del Departamento de Recursos Humanos de Taco Bell, empresa que la contrató, asegura que se sienten satisfechos con el trabajo de la joven.

“Buscamos la forma de que el cliente pudiera ordenar  sin ningún problema y colocamos el menú detrás para que pudiera señalarlo”, explicó Salazar.

Además agregó que han recibido muy buenos comentarios por parte de sus clientes.

El principal propósito de Cristina es sacar adelante a su hijo y poder pagarle la Universidad.

Cristina hace un llamado a no sentir miedo al asumir nuevos retos y le pide a las jefaturas de las empresas que no teman a dar oportunidades como esta.