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Las apuestas, pronósticos y malos augurios fueron borrados a puro fútbol. Costa Rica fue más que Uruguay y lo derrotó 3-1 en la en el primer juego del Mundial Brasil 2014.

Los primeros minutos del partido, le demostraron a la ‘Sele’ que la ‘diferencia’ y el ‘favoritismo’ de los charrúas había quedado simplemente en el papel. Dos o tres regates de Campbell, fueron un anticipo.

Sin embargo, el buen trato de balón se disipó por algunos minutos, y la Tricolor pagó caro sus deficiencias en la marca. Precisamente, al minuto 23’, Junior Díaz sujetó en el área levemente al defensor Diego Lugano, y el árbitro alemán Felix Brych no dudó en señalar el manchón de penal.

El atacante del París Saint Germain, Edinson Cavani, fue el encargado de vencer a Keylor Navas, que a pesar de su estirón, no pudo evitar que la bola hiciera contacto con las piolas. Hasta ahí, el partido marcaba un libreto esperado.

Abajo en el marcador, los costarricenses se tiraron al ataque. Primero fue Campbell con un tiro desde fuera del área, y luego en el epílogo de la primera parte, ‘Pipo’ González no pudo cerrar un tiro de esquina. El futuro era prometedor, en ese momento.

Ya en la complementaria, la Tricolor entró convencida. En las gradas, una mancha roja se ilustraba entre rostros de preocupación y otros de esperanza.

Por suerte el sufrimiento fue poco, ya que al 54’ una excelente combinación por la banda derecha entre Bryan Ruiz y Cristian Gamboa, dejó con la bola frente al marco a Campbell, el bendito Campbell, que con frialdad remató de pierna zurda y dejó sin reacción a Muslera.

Sin embargo, la alegría no iba a quedar así. Los aficionados retornaban a sus asientos en el Estadio Castelao, cuando nuevamente se tuvieron que levantar a celebrar. En esta oportunidad fue Óscar Duarte (57’) quien desató la locura en Fortaleza. Tras recibir un lanzamiento de tiro libre de Bolaños, el defensor se lanzó de palomita para poner el 2-1.

Con la victoria momentánea, entre la tribuna el “vamos ticos” y el “pura vida”, se acrecentó. Mientras tanto, Pinto giraba órdenes principalmente en defensa, para que un descuido no arruinara la felicidad suya y de más de cuatro millones y medio de costarricenses.

Para ello refrescó piernas con algunas variantes, entre ellas la de Marco Ureña, quien fue el encargado de poner la cereza en el pastel. Al minuto 84’, el atacante recibió un pase filtrado, nuevamente de la luminaria Campbell, y con un justo desvío marcó el 3-1.

Los ticos se volvieron locos en Brasil y al final sobre la mancha roja en el Castelao, ondeó la bandera teñida de blanco, azul, rojo.