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En los anales de la historia dirá que Chile venció a Australia 3-1 en el segundo juego del grupo B.

Pero lo que quedará en la retina de los que observaron el encuentro, es como el acertijo australiano obligó a los chilenos a emplearse a fondo para dejarse las tres unidades.

Los primeros 15 minutos fueron un vendaval chileno.

Los sudamericanos se vieron como una oncena capaz de golear a unos australianos que se veían fuera de lugar.

Aránguiz dribló a varios isleños en el área y encontró al Maravilla Sánchez, que venció a Maty Ryan para el 1-0.

Dos minutos después era el Maravilla el que mareaba a sus marcas y le cedía el balón al Mago Valdivia.

El atacante chileno alzó la cabeza y guindó el dardo en la esquina de arriba del marco australiano. 2-0 y se veía venir una goleada.

Pero los Socceroos no habían viajado por medio globo terráqueo para llegar a Brasil a pasear.

Poco a poco las líneas australianas cerraban espacios y encontraban lugares por dónde acosar la zaga roja.

Cuatro minutos después de que el cronómetro marcó la media hora fue el veterano Tim Cahill el que se elevó en el centro del área chilena para enviar el balón al fondo de la cabaña.

En el segundo tiempo, mientras que los de Jorge Sampaoli buscaban cómo volver a vulnerar a los australianos, estos jugaban en bloque defensivo ordenado.

La complementaria se jugó con esta tónica, pero conforme el horizonte de los 90 minutos se aparecía el cansancio parecía hacer mella en los actores.

El tercer tanto chileno cayó en el ocaso, un trallazo de  Jean Beausejour, que puso el definitivo 3-1 en el tablero y silenció los intentos de empate de los de Australia.