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De la protesta a la fiesta: Brasil cambia de ánimo al comenzar el Mundial

El estadio Arena Corinthians, donde tiene lugar el primer partido del torneo, está a reventar y se asemeja a un tapiz de camisetas amarillas.

AFP Agencia Hace 6/12/2014 3:51:00 PM

SAO PAULO, 12 junio 2014 (AFP) - 'Verdeamarela' es la fiesta y 'verdeamarela' la protesta. Pero con la llegada del primer partido del Mundial-2014, la samba y el espíritu futbolero de los brasileños busca imponerse a las manifestaciones.

Tras la tensión en Sao Paulo, donde la policía lanzó gases, balas de goma y bombas de ruido para dispersar a decenas de manifestantes que rechazan el alto gasto público en la Copa, la tensión fue amainando al acercarse la hora del juego de Brasil contra Croacia.

Hubo varios detenidos y heridos, entre ellos cinco periodistas, dos de ellos de la cadena estadounidense CNN que recibieron el impacto de una bomba de gas.

"Nuestra estrategia nunca fue acabar con la Copa. Lo que indigna son los gastos que el país hizo para la Copa", dice Luiz Gustavo, de 19 años, que protesta en Sao Paulo enteramente vestido de negro.

Pero luego las calles empezaron a guardar un respetuoso silencio. Los 'dioses' están en el campo. Y si hay una religión más fuerte que la católica en Brasil, es la del fútbol.

El estadio Arena Corinthians, donde tiene lugar el primer partido del torneo, está a reventar y se asemeja a un tapiz de camisetas amarillas.

- 'Cidade maravilhosa' -

En Rio de Janeiro, una de las postales de Brasil, hubo protestas en distintas zonas. Una manifestación de unas 600 personas en el centro fue dispersada con gas pimienta y bombas de ruido.

"Estamos en contra de la dictadura del gobierno y la FIFA. La Copa no es del pueblo", dijo a la AFP uno de los manifestantes, Luis Claudio Morales.

Por la tarde, los manifestantes llegaron hasta la famosa playa de Copacabana, donde miles de brasileños y turistas participan en el 'Fan Fest', con pantalla gigante, viendo el partido y tomando abundante cerveza.

Unos manifestantes corean lemas antiCopa, mientras los hinchas sacan sus celulares y les toman fotos. Unos metros más allá, un vendedor de caipirinhas no da abasto para exprimir limones debido a tantos pedidos.

Efímeras esculturas de arena alusivas a la Copa fueron erigidas en la costa por artistas que piden a los turistas unas monedas.

Antes del partido, miles aprovecharon para visitar símbolos de la ciudad como el Cristo Redentor en el Corcovado, que en la víspera de la inauguración del Mundial se iluminó de 'verdeamarelo' y el jueves amaneció con una gigantesca bandera brasileña a sus pies.

- Soleado en Sao Paulo -

El sol se hizo cómplice este jueves en una Sao Paulo invernal. El ambiente pasó de la protesta a la fiesta cerca del Arena Corinthians y en toda la ciudad, donde muchos brasileños se han vestido de verde y amarillo de pies a cabeza.

En las calles y accesos al metro se venden camisetas de Brasil y todo tipo de artículos verdes, azules y amarillos.

"Espero que los hinchas salgan del partido con sed", dice Lilian Mesquita, una vendedora autorizada de cerveza en una zona accesible sólo para quienes tienen entradas. Adentro del estadio están prohibidas las bebidas alcohólicas.

Un grupo de colombianos recorrió el centro. "Hay un ánimo buenísimo de Mundial. Todos super entusiasmados. Estamos felices, bebiendo una cervecita", dice Artur Narzate, un contador de 37 años de Bogotá, que junto con sus amigos tiene entradas para dos juegos de Colombia.

Hasta la plaza Liberdade llegaron hinchas rusos que arriesgaban unos pasos de samba junto a guapas bailarinas. Transeúntes se animan a bailar y aplaudir. El ambiente es de fiesta total.

Liberdade es el barrio japonés de Sao Paulo, y celebra la clasificación de Japón en el Mundial, aunque también está decorado con banderas de Brasil.

- Churrasco y 'futebol' en Brasilia -

En la capital Brasilia, donde está la sede presidencial, en ministerios y una mayoría de dependencias públicas federales, los trabajadores dejaron los escritorios a las 13h00 locales. Las calles quedaron desiertas. Todos se refugiaron en restaurantes y casas para hacer un 'churrasco' (parrilla) y ver el juego con amigos y familia.

"Se acabaron las manifestaciones, decían que no iba a haber Copa, ahora tenemos Copa, vamos a buscar el hexacampeonato" dice Joao Oliveira, empleado bancario de 36 años en un abarrotado bar terraza de la zona sur de la capital.

La presidenta Dilma Rousseff, vestida de 'verde Brasil', recibió muy temprano a su par chilena Michelle Bachelet. Cuando los periodistas le preguntaron por el resultado del juego Brasil-Croacia, Dilma elevó los pulgares.

En Curitiba (sur), otra de las sedes, las cosas van tomando ambiente. En Joao Negao, se ofrecen camisetas de la Seleçao a 10 dólares. "Vendí 12 en unas tres horas", dice un comerciante. Y ya suenan las vuvuzelas de colores verde y amarillo.

Pero en los alrededores de su estadio, el Arena da Baixada, aún se escucha el estruendo del martillo, señal de que los obreros siguen haciendo retoques en esta construcción que debía estar lista para el 31 de diciembre de 2013 y que como otros cuatro estadios está en obras hasta el último minuto.

Al norte, en Manaos, otra de las 12 sedes del Mundial, la inauguración de la Copa se vive con tranquilidad, aunque una pequeña protesta pacífica de 30 personas tuvo lugar frente a una universidad.