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Hay oficios que nunca pasan de moda. Por ejemplo, la gente siempre va a necesitar cortarse el pelo o que alguien le arregle el jardín.

¿Pero qué hace uno en estas épocas si toda la vida se dedicó a ser telegrafista?

Bueno, lo primero es disfrutar de la pensión y luego contar muchas de anécdotas de un oficio que desapareció como tal pero que aún vive en el recuerdo de muchos ticos.

Tal y como lo hace el protagonista de nuestra siguiente historia.