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Mientras en el mundo avanzaba la Guerra Fría, en nuestro país “calderonistas” y “figueristas” llenaban de sangre los campos y ciudades en uno de los enfrentamientos más violentos que haya conocido el país.

El 12 de marzo de 1948, grupos figueristas tomaron la jefatura política de San Isidro de Pérez Zeledón.

El gobierno calderonista había colocado en ese puesto a un educador retirado, precisamente con la idea de buscar el consenso entre las fuerzas opuestas.

Ese hombre se llamaba José Piquín mora, y fue baleado a la salida de su casa. Fue el primer muerto de la guerra. Su hijo quedó herido, y murió pocas horas después.

Al mismo tiempo, otro grupo armado asaltó la sede del resguardo fiscal y tomó allí prisioneros y armas.

Un tercer grupo asaltó el aeropuerto y tomó un avión DC3 de Taca, piloteado por un norteamericano, quien luego fue utilizado como piloto de las fuerzas insurgentes.

Esa misma mañana habría de caer en sus manos un segundo y hasta un tercer avión.

En Guatemala gobierna Juan José Arévalo, a quien Estados Unidos consideran un enemigo. Sin embargo por una ironía de la historia, es este gobierno el que habría de brindar las armas a Figueres.

Un avión cargado de armas aterrizaba todas las mañanas en San Isidro del General.

Pero las fuerzas figueristas necesitan llegar a San José, y para eso tienen que atravesar el Cerro de la Muerte. Cerca de allí los insurgentes tenían una fuerte base en la finca de los Figueres, llamada “La lucha sin fin” y dedicada al cultivo de la cabuya.

En el sitio llamado “La Sierra”, ambas fuerzas se encuentran por primera vez. Los figueristas de hacen frente a las tanquetas del gobierno.

Luego toman Limón y Cartago y se hacen fuertes en Ochomogo.

Hasta ese momento la guerra había cobrado muchas vidas. Muchos incluso creen que los muertos, de los que nunca se ha hecho un recuento exhaustivo, pudieron haber llegado a 4.000.

Allí en Ochomogo, Manuel Mora y José Figueres se encontraron con el fin de buscar una salida a la guerra.

Pero sí hubo pacto en la embajada de México. Allí en esta misma mesa de mármol, el entonces presidente Teodoro Picado y las demás fuerzas acuerdan silenciar las armas y pasar el gobierno al tercer vicepresidente, o designado, Santos León Herrera.

Este habría de gobernar 18 días, al cabo de los cuales Figueres y sus tropas toman San José.

El 8 de mayo de 1948, luego de mes y medio de combate, las fuerzas del gobierno se rinden y el nuevo caudillo, José Figueres Ferrer, entra a la capital al frente de las fuerzas vencedoras.

La junta de gobierno estaba integrada por el mismo Figueres, Fernando Valverde Vega, Benjamín Odio, Benjamín Núñez, Francisco Orlich, Gonzalo Facio, Alberto Martén, Raúl Blanco Cervantes, Edgar Cardona y Gonzalo Solórzano, que luego es sustituido por Daniel Oduber.

Esta toma es del final del gobierno, y aparece en ella Alberto Cañas, quien fungió por poco tiempo como secretario.

Pero Figueres había llevado a cabo su lucha a favor del sufragio, y todos esperaban que entregara el poder a Ulate, el vencedor de las anuladas elecciones de febrero.

Figueres pacta entonces con Ulate una transición que tendría que esperar 18 meses, durante los cuales el país es dirigido por una junta de gobierno presidida por el mismo Figueres.

Esta junta termina sus labores el 8 de noviembre de 1949, fecha en la que Ulate asume el mando. Cuatro años más tarde, en 1953, Figueres vuelve al gobierno pero ya no por las armas, sino por votación popular.