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Iván Meza

 


Un carnicero relató como el sospechoso de matar a sus patrones se infiltró como ayudante del negocio para cometer el crimen.


Kender Mendoza Jiménez laboraba como carnicero en el negocio de la pareja que fue asesinada en junio del 2011 en San Isidro de Heredia. Él declaró este martes en el juicio que le realizan a dos hombres y dos mujeres, sospechosos de cinco asesinatos.


De acuerdo con Mendoza, uno de los imputados de apellido Benavides logró infiltrarse en el negocio como ayudante los domingos. De ese modo habría obtenido información importante sobre movimientos de dinero de la carnicería y de los dueños del negocio que luego serían asesinados para robarles en su casa de habitación.


Los imputados en este caso son un extranjero de apellido Salguero, dos hermanas de apellido Mena y un sobrino de estas mujeres, de apellido Benavides, quien figura como quien fuera ayudante en el local días antes del crimen.


Desde el lunes pasado, ellos enfrentan un juicio en la sala número cuatro de los Tribunales de Heredia, acusados de cinco homicidios ocurridos en dos hechos distintos. El primero ocurrió el 18 de junio de 2011 cuando asesinaron al carnicero Diego Chacón Chaves y su esposa, Jacqueline Madrigal.


El segundo hecho ocurrió el 6 de julio de 2011 en el asalto a una tienda en San Joaquín de Flores, también en Heredia, allí murieron Sonia Rodríguez Ulate, su hermana Guiselle y Carolina Herrera Salazar.


Este martes una perito forense confirmó similitudes entre la forma en que las cinco personas fueron asesinadas, en dos hechos distintos.