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Eran pasadas las tres de la tarde, el sol calentaba sin éxito ante el frío que dominaba en Coronado.

Niños, adultos, jóvenes, partidarios y curiosos estaban ahí por un solo objetivo. Este domingo 30 de marzo fue el cierre oficial de la campaña de Luis Guillermo Solís. El candidato del PAC se prepara para enfrentar este seis de abril en segunda ronda a un “fantasma”.

Luis Guillermo buscará invertir “al menos un 1 % del PIB en ciencia y tecnología”. Quizá esta propuesta fue una de las motivó a algunos de los presentes a corear con el “pito” del carro “Luis Guillermo Solís”.

Su llegada al parque de Coronado le sacó un par de lágrimas. Los gritos de apoyo, las canciones entusiastas y una multitud buscando una foto motivaron ese sentimiento.

Los fanáticos de Luis Guillermo se lanzaron contra el vehículo, tener un selfie con el “presi” lo vale. Porque para todos los presentes, Solís es ya su presidente. ¡Que se baje! ¡Que se baje! Gritaban los admiradores de quién obtuvo mayor cantidad de votos el pasado dos de febrero.

“Gestionar el cierre del CONAVI, el Consejo Nacional de Concesiones y el Consejo de Transporte Público” parece ser un motivante para que a su paso algunos costarricenses le abrazaran y besaran. Puede ser por su don de gentes, su capacidad para crear empatía o tan solo su idea de “garantizar la universalización de un segundo idioma”, pero en Solís muchos ven a su nuevo representante.

Durante su recorrido en caravana muchos niños le pidieron un autógrafo y se tomaron fotografías con el candidato que propone en cuatro años “cubrir al menos un 65 % del déficit actual de infraestructura escolar”.

“¡Falta poco!” le decían algunas mujeres cuando pasaba saludando en su vehículo. Su gesto de bajarse a interactuar con algunos le valió comentarios de apoyo. Ese apoyo que algunos sentían estaban dando a un amigo. ¡Qué madera Luis Guillermo! Murmuró un hombre a su esposa cuando Solís abrió la puerta del carro.

Mientras acompañábamos el único cierre de campaña de esta segunda ronda, en ocasiones era necesario preguntarse con quién íbamos. No era Paul McCartney, no eran los jugadores de la Selección Nacional o Barack Obama; quién iba en ese vehículo era un hombre que logró representar la esperanza.

Sus fanáticos son los más exigentes. Si su trabajo en cuatro años no les gusta, se lo van a recordar.

Casi a oscuras, la caravana terminó en la Plaza de las Garantías Sociales. Ahí se dejaron ver muchos rostros conocidos, pero también otras caras. Esas otras caras son las que Solís quiere transformar en votos este próximo seis de abril.

Aunque el viento soplaba fuerte y las horas transcurrían, el calor humano era suficiente para olvidarse que era domingo... Domingo en la noche, por cierto.

“Son trece años de lucha” se dejaba oír en el discurso de Solís. El representante del PAC se convirtió en el margen de error que menos se contempló; y más logró.

Discursos emotivos llamando al voto y la búsqueda de una “nueva Costa Rica” llenaron los minutos de este último domingo de marzo.

En menos de ocho días Costa Rica tendrá un nuevo presidente. Para quienes participaron en el cierre de campaña del PAC, Solís será el nuevo gobernante. Pero a él, incluso ya le cae un peso enorme.

Luis Guillermo Solís tendrá que cumplir, en caso de gobernar, con un pedido especial que se escuchó mucho este domingo. ¡No nos defraude, Presi! ¡Vamos a ganar!