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Durante una de las recientes mega ferias de empleo que reúnen a los encargados de contratar personal en importantes empresas, consultamos sobre una tendencia que se observa entre los jóvenes recién graduados: el querer exigir demasiado en su nuevo empleo, sin importar su falta de experiencia.

“En efecto el recién graduado, tiene expectativas de tomar posiciones de alta gerencia, pero hay que hacer un llamado porque el recurso humano necesita desarrollo y la oportunidad que nos da la preparación académica abre puertas para entrar a una empresa y desarrollar”,  explicó  Vanessa Gibson, de CINDE.

Buscando causas para este fenómeno, algunos señalan la posibilidad de que esto se deba a la gran cantidad de promesas que se venden a los jóvenes.

Esta actitud daña las esperanzas de ellos, pues las empresas pueden decidirse a buscar, como diríamos en Costa Rica, una fuerza laboral más realista.

No se trata de no aspirar y no soñar, tampoco de no merecer lo que el estudio y el esfuerzo han conseguido, sino de balancearlo con una saludable dosis de realismo para evitar que las empresas dejen de ver a los universitarios como una opción.

Jóvenes, no se corten ustedes mismos las alas y estén dispuestos a aprender también en las aulas de la vida.