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Los ahora pequeños empresarios de la Zona de Los Santos, son el vivo ejemplo de que cuando se quiere, se puede.

Ellos se dedicaron durante muchos años a la siembra de cabuya, pero cuando la empresa  cerró decidieron tirarse al agua y emprender sus propios negocios.

Desde entonces, el proyecto ha crecido y la zona ahora es sinónimo de pesca de trucha y naturaleza.

Esta especie se alimenta durante nueve meses y cuando alcanzan un tamaño mediano están listas para ser pescadas.

Y si usted no es muy diestro con la pesca, los expertos le echan una mano. Después, no queda más que disfrutarla.

Este fin de semana, 75 empresarios de los empresarios de la zona de La Trinidad de Dota, realizarán la tercera edición de la Feria de la Trucha.

Usted podrá encontrar artesanías, frutas de la zona y por supuesto disfrutar de un día de pesca a muy buen precio.

La cita es en el kilómetro 63 de la Interamericana, este fin de semana, de 8 de la mañana a 9 de la noche.

LA HAYA (EFE).- Los avances de la ciencia y la tecnología permitieron una exitosa proeza: una mujer holandesa de 22 años se convirtió en el primer paciente en el mundo al que se le implantó un cráneo de plástico, elaborado con una impresora 3D.

Gracias a esa tecnología y la pericia de los cirujanos, que estuvieron con la joven en el quirófano durante 23 horas, la paciente pasó de estar en peligro de muerte a recuperar su vida cotidiana sin ningún tipo de dolencias.

La cirugía la llevó a cabo el Hospital Universitario de Utrecht, en el centro de Holanda, que esperó a la recuperación definitiva de la enferma, que fue operada hace tres meses, para sacar la noticia a la luz.

"Lo más novedoso es que implantamos la totalidad del cráneo, desde la frente hasta la nuca y de una oreja a la otra", explicó el cirujano que dirigió la operación, Bon Verweij, durante una entrevista.

Reconoció que ésta no fue la más difícil, aunque sí la "más creativa" de las intervenciones que hizo. Detalló que lo más complicado fue "la apertura del cráneo, porque era muy grueso" y de hecho eso fue lo que les tomó "20 horas de operación".

La paciente padecía una enfermedad de los huesos que le hacía aumentar el tamaño del cráneo. "No tenía otra alternativa" que ser intervenida, porque la creciente presión del hueso sobre el cerebro acabaría con su vida, según indicó Verweij. Los síntomas que padecía, como problemas con la vista y fuertes dolores de cabeza, desaparecieron por completo después de la intervención.

"Desde fuera no se nota nada que fue operada: abrimos, colocamos la cubierta exactamente igual a su cráneo y cerramos", contó el cirujano, quien especificó que sin la tecnología 3D, que permite reproducciones exactas, hubiese sido "impensable" implantar el cráneo entero.

Tras la operación, de la que la mujer se recuperó "en un mes", existía el riesgo de infección, pero "nada de eso ocurrió, por lo que estamos muy contentos de que todo haya marchado bien", añadió.

La paciente, cuya identidad no se reveló por cuestiones de privacidad, puede hacer ahora una vida normal sin controles exhaustivos, entre otras cosas porque el implante craneal tiene un carácter permanente.

Las medidas exactas de la caja craneal fueron tomadas gracias a un escáner de tres dimensiones. Esa información se pasó después a la impresora 3D, que reprodujo el cráneo de la mujer utilizando "plástico normal y corriente", aunque "muy duro", precisó el médico.