Última Hora

Una tras otra, las encuestas siempre marcaron un número alto de costarricenses indecisos.

De hecho, la Universidad de Costa Rica siempre mantuvo un porcentaje en sus encuestas alrededor de 33 % de electorados sin claridad de cuál era el candidato, al que iba a dar el voto.

Muchas personas incluso decidieron su voto con la papeleta en la mano.

Así lo confirma la última encuesta del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la UCR.M Durante enero un 15.9 % se decidió. Aun así todavía la última semana, e incluso el mismo día un  36 % de costarricenses se decantaron por un candidato.

En la última semana fue un 20 % y el mismo día un 16 %. Con estos datos se concluye que un 36 % o una tercera parte del electorado dejó para último su decisión.

Según el politólogo Víctor Ramírez, “el tema central de esta elección es que un alto porcentaje de los electores ha expresado no tener afiliación política. A diferencia de las épocas anteriores donde un 80 % de ciudadanos decían desde el principio de las campañas que pertenecían a uno u otro partido”.

Para Adrián Pignataro del CIEP, “las encuestas, incluso una semana antes de las elecciones, mostraban que gran cantidad de electores no tenían escogido o defino un candidato. Ellos se definían como indecisos. Postelectoral encontramos una gran población que no se ha definido; sin embargo votaron al final”.

La filiación política ya no tiene la fuerza de antes, cada vez más el partido y su tradición calan menos en los costarricenses. Enero es un factor que, según los expertos, juega un papel preponderante para que la decisión quede de última hora.

“Ellos decidieron con su conciencia, preguntándoles a sus amigos a sus familiares, viendo los debates, viendo los programas de opinión. Viendo las realidades de la vida, así tomaron su decisión de votar”, indicó Víctor Ramírez.

El aumento del grupo de indecisos durante casi todos los meses de la larga campaña electoral, según los analistas, la campaña se convirtió en algo más complejo. El acceso a más información, más nuevos medios como redes sociales para el acceso a las propuestas y contenidos; se convirtieron en insumos para apoyar la decisión.

“Esto es un desperdicio de recursos, de tiempo. Es un desperdicio para que los costarricenses se enfrenten a resolver los problemas argüidos de este país. Este país tiene la madurez suficiente, la ciudadanía costarricense ha demostrado ser lo suficiente madura para tener campañas mucho más austeras y cortas”, argumentó el analista Víctor Ramírez.