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La abundancia de ropa y alimentación donada en el precario Caro Quintero genera problemas entre las familias damnificadas y las que no fueron afectadas por el incendio.

En total fueron afectados 50 casas y ranchos del precario.  Desde ese día las ayudas solidarias de empresas, de comunidades enteras y de algunas instituciones se hicieron presentes.

A tan solo cinco días de lo ocurrido las bodegas no dan abasto de la gran cantidad de ropa y comida que se han recibido.

La desgracia ha sido la riqueza de algunos que se han aprovechado y han sacado ventaja de lo que de buen corazón se ha donado.

“Hay un pleito entre varias personas que unos halan para un lado y el otro para el otro. El problema es que seleccionan  la ropa y se pierde la comida”,  expresó Oscar Navarro, uno de los damnificados.

Al parecer no existe una organización que pueda controlar las entregas de las donaciones, y es tanta la comida que mucha peligra con perderse.

A pesar de eso, las 236 personas que lo perdieron todo en el siniestro siguen igual que el primer día.

Al parecer, la municipalidad les pidió que abandonan el lugar y el IMAS les ofreció el pago de un alquiler pero solo por tres meses.

Los vecinos no quieren irse, y piden por el contrario que les ayuden con materiales para poder volver a construir sus viviendas.

Entre todo el problema, un grupo de norteamericanos dieron su granito de arena.

La tarde de este jueves la comunidad tendrá una reunión con la municipalidad de Alajuela para que se determine si tendrán que abandonar la zona o los dejan volver a reinstalarse.