Última Hora

El polémico empresario Matteo Quintavalle, llegó a Costa Rica con $4 millones (¢2.080 millones) bajo el brazo, en aquella oportunidad dijo que era de varios inversionistas.

En un año lo multiplicó. Dijo que su compañía La Vida Real Estate Parthership valía $28 millones (¢14.560 millones).

Fue dueño ocho hoteles, un restaurante, un casino, una estación de gasolina y mostró interés de comprar el club deportivo Carmelita, en $3 millones (¢1.560 millones). También mostró intención de vincularse a la Liga Deportiva Alajuelense.

Pero todo eso se derrumbó. La Fiscalía sostuvo en su oportunidad que el empresario creó una serie de sociedades anónimas para ofrecer de manera falsa acciones para invertir en un proyecto inmobiliario.

A cambio del dinero, los inversionistas recibían títulos valores, que aparentemente estaban respaldados por el Banco de Costa Rica (BCR), respaldo que según el Ministerio Público era falso.

Tras varios allanamientos, Quintavalle pasó seis meses en prisión preventiva en la cárcel de San Sebastián. Durante su paso de inversiones en nuestro país, anunció haber fichado a varios futbolistas de primera división.

Sin embargo, la mayoría de estos jugadores aseguraron que el italiano les incumplió el contrato y no les pagó la totalidad de lo acordado.

El más reciente hecho en el que se vio involucrado este italiano, fue el 7 de octubre del 2013, cuando en su propia casa fue asaltado y dijo que le sustrajeron 6 millones de colones.

El pasado miercoles 26 de marzo, agentes del Organismo de Investigación Judicial allanaron su vivienda, como parte de una investigación por fraude registral.

El OIJ lo consideró el autori intelectual de la estafa, la cual ascendía a unos 2 millones de dólares, y por la cual ocho afectados interpusieron una denuncia.

Finalmente, la turbulenta vida de este italiano que cuasó revuelo en el país, llegó a su fin este viernes, cuando unidades de la Cruz Roja lo declararon fallecido en su vivienda, producto de un paro cardiorespiratorio.